lunes, 15 de febrero de 2010

Malestar vecinal por una obra mal hecha

 
 A ojo nomás se nota lo mal sacado de los niveles entre un cordón y otro. La falla de cálculo es patente.

Ha pasado tiempo ya. Muchas notas se han escrito sobre el tema de las inundaciones en algunas calles con cordón cuneta hechas por el municipio de nuestra ciudad en algunos barrios en Empalme y del otro lado de la vía. Pero en este caso, el llamado a LobosDIARIO viene por el lado de la ausencia de soluciones después de un tiempo.

 
Otra vista: a modo de sugerencia apoyamos la cámara sobre el cordón cuneta del lado sur de la calle 9 de julio entre Arévalo y Ajó. La misma apunta su foco en línea recta, pero el desnivel de la calle no deja ver el cordón del lado norte.

Se sabe que en partes de nuestra localidad la obra de cordón cuneta se encuentra parada por falta de giros por parte del gobierno nacional de los fondos para seguir continuándola. Pero algunos vecinos creen que no es justo pagar una obra como el cordón cuneta cuando esta no trae aparejada una mejora en la calidad de vida. Más bien, más que una mejora, en este caso, el asunto es incordiosidad.

"Dicen que hacen muchas obras y que es por eso es posible que que hayan inconvenientes, pero la verdad hubieran dejado todo como está y hubiera sido mejor", nos dijo un vecino que vive en la calle 9 de Julio y Ajó, epicentro del problema.

  
Nótese el desagüe hecho por los vecinos. Con el se demuestra el desnivel de los cordones dado que, dicho surco desagua de más abajo que el cordón cuneta superior, llevando el agua al cordón que se encuentra más abajo. 

El panorama es más que claro: uno de los cordones parece tener casi medio metro de desnivel respecto del otro. Parece mentira, pero es real. Sobre todo cuando se supone que hoy día la tecnología al servicio de las construcciones permiten que estos errores no ocurran.

"No sé cómo van a hacer cuando tengan que instalar el asfalto", adujo reflexivo el vecino que dialogó con LobosDIARIO. La inclinación de la calle es más que notable como se observa en la foto de más arriba.

Más inconvenientes

"Encima, los frentistas no pudieron, más allá de contar con el cordón cuneta, tapar la zanja", explicó a este cronista el entrevistado. Sucede que, cuando llueve, el agua amenaza con entrar a las casas. Tal es así que, algunos de los frentistas debieron poner al menos dos filas de ladrillos en los umbrales de sus puertas para que el agua entre en caso de lluvia copiosa. Detrás del cordón cuneta, hubieron quienes no pudieron hacer la vereda. "Gracias a la zanja el agua se queda ahí y no te entra a la casa" dijo con decepción el mismo hombre.

Pero no sería este el único inconveniente asociado con la obra. Como si lo anterior pareciese poco, también asegura nuestro lector que con el cordón cuenta se han tapado algunas bocas de tormenta sobre la calle Arévalo y también sobre la Ajó pertencientes a un desagüe pluvial realizado en la época del ex intendente Erriest.

Teléfono para Busto



Por último, y tal vez lo más sorprendente del asunto, es la clausura de la calle 9 de julio entre Ajó y Barracas. Allí hace más de tres meses se hizo el cordón cuenta pero resulta que, como muestra la foto, la tierra nunca se acomdó para que los vehículos volvieran a pasar. La zanja abierta, claro está, acumula agua, genera otros inconvenientes a los vecinos y hasta temor por un posible foco de dengue.

Por más que la obra esté parada, sorprende que efectivamente, una vez fraguado el hormigón, no se haya acondicionado la tierra y dejado el lugar en condiciones de tránsito.

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