martes, 23 de febrero de 2010

De Modelos y Modales: nos escribe Gastón Coumeig

Existe de un tiempo a esta parte una creciente crítica al Gobierno Nacional por las formas de entender la política y  ejercer el poder. La reprimenda proviene desde sectores políticos de la oposición y, en una instigación constante, de los Poderes Comunícales Monopólicos que, ciertamente, repercuten en los sectores sociales medios. 

Esta diatriba consta, básicamente, en una cuestión de formas. Se dice que el Gobierno ejerce el poder en forma autoritaria, que sus funcionarios son déspotas, que evitan el consenso, que lidian contra “enemigos” donde nos los hay, que tienen la esquizofrenia de la conspiración permanente, entre otras cosas.

Ahora bien todas estas criticas indagan sobre las formas o, porque no, sobre los “modales” del Gobierno. Discuten las formas y no el fondo del proyecto de país planteado, resultando así de una superficialidad intelectual sectaria.  Continúa haciendo clic en Más información

Desde el conflicto con la patronal agropecuaria y el tristemente ceéebre voto “no positivo” del vicepresidente (de facto?) ha emanado desde diversos sectores de poder una critica constante y sonante hacia las “formas” del oficialismo. 

El punto mas irracional e inspirado en el odio de clase que ha dado esta critica esta encarnada en Elisa Carrio cuando en compara al ex presidente Néstor Kirchner con Hitler. ¿Podría alguien en sus cabales sostener esta postura?

Volvemos de este modo a las premisas planteadas por el gorilismo servil que se afianzo desde el golpe de Estado de 1955. El Gobierno Nacional ha despertado ese sentimiento gorila que ha visto el fenomenal movimiento del 17 de octubre de 1945 como “un aluvión zoológico”.

Los sectores que denostaron los progresos del movimiento justicialista nunca pudieron tolerar el nuevo actor político y social que fue y es la premisa fundante del peronismo; la clase trabajadora.
Tomaban a este nuevo actor, que iría tomando resonancia en la sociedad, como un usurpador de lugares que siempre les pertenecieron a ellos. 

Con los avances logrados la clase trabajadora pudieron ejercer roles que siempre les fueron negados. Con rencor y crispación las clases pudientes de este país vieron a los “cabecitas negras” pulular por las playas de mar de la plata, en los hoteles creados por el sindicato, sintiendo un incontenible odio visceral clasista. Eso es lo que ha servido de sustento al gorilismo, lo que más les afecto, la inserción del nuevo actor social, un torpe en sus modales, gente que entraba a las fiestas de gala chocándose los muebles, que ponían “las patas en la fuente”. 

Varios autores de la literatura nacional han reflejado este odio clasista sobre las formas, los modales del movimiento justicialista y sus seguidores, como por ejemplo el creador de “Juvenilla” Miguel Cane que creía que los trabajadores a que el peronismo alimentaba irían a usurpar sus casas, sus fiestas y principalmente a sus “mujeres bien” y proponía crear un circulo de inmunidad contra estos bárbaros y velar sobre el. Es dable recordar también el cuento de Cortazar titulado “La Casa tomada” una metáfora que se cierne en como la clase ascendiente de los trabajadores les toma por asalto su “casa”, que siempre, fue suya, que siempre creyeron ser los propietarios de esta casa/país. 

Por el ejemplo más claro de esta postura es el cuento que, en 1947, fechan Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, “La Fiesta del Monstruo”.
En este cuento surge el odio ante el espectáculo del desaforado populismo y años mas tarde Bioy Casares tuvo que reconocer que “..estábamos lleno de odio durante el peronismo..”.
Este odio unidimensional, clasista, y racial que surge en el primer Gobierno de Perón ha florecido nuevamente y ayudado en su divulgación masiva por lo grandes medios monopólicos de comunicación.
Con este arsenal del más rancio antiperonismo se reinstalaría el antagonismo  Sarmientiniano de la “civilización o barbarie”. La barbarie de los cabecitas negras, de los trabajadores, que ocuparon el poder para ejercer dictatorialmente su poder. Bajo esta premisa asimilaban al peronismo y sus logros con el “mal gusto” que era un atributo inalienable de los “peronchos”. Con ello las clases dominantes anhelaron recalcar que los seguidores del Gobierno justicialista asumían una inferioridad social nociva a la Republica.

Eduardo Jozami (“Dilemas del Peronismo”) afirma que “Lo esencialmente violento, para la cultura del antiperonismo, es la presencia del otro que se nos impone y era esa invasión de un sujeto social que se rechazaba lo que hacía aun más intolerable al mismo Perón. Es interesante ver como los medios de comunicación ayudan a la proliferación de este discurso sobre modales y no sobre modelos.

Sabido es que los medios de comunicación son formadores de opiniones, que influencian en el pensar de los receptores de la información. Hace un tiempo Giovanni Sartori nos enseño como este nuevo sujeto surgido de la revolución tecnocomunicacional, el “hommo videns”, acoge pasivamente la información que le brindan sin siquiera ejercer el mínimo de conciencia critica sobre la información, creyendo así que todo lo que surge de los medios, especialmente de la televisión, es verdad.  

Los medios colonizan las subjetividades de los receptores e imponen su verdad única. Por ello es discurso racial y clasista sobre las formas o modales del Gobierno se multiplica en nuestra sociedad y esta en boga discutir el valor de las carteras de la Presidente, los costosos vestidos y demás superficialidades que pusieron en agenda las agencias de comunicación.

Con ello hay que dejar sentado el reaccionario discurso que algunos centros de poder intentan instalar y saber que el gorilismo que otrora generó tanta violencia en nuestro país ha resurgido y esta presto a situarse nuevamente entre nosotros. Debemos discutir, para lograr el tan ansiado republicanismo que la oposición propone, los modelos de país que se proyectan, dejando de lado criticas tan triviales que no por ello dejan de ser oscuras y nocivas.

1 comentarios:

Mauricio Villafañe 19:41  

Comparto sincera y profundamente el analisis de esta carta, en sus fundamentos tanto politicos y sociales como intelectuales y militantes, su espiritu de convocatoria a pensar y repensar de que se trata en fondo cuando todo ruido hacen las trivialidades q se difunden. Es de modelos y de proyectos prefiero de lo q se debe hablar y discutir, es de cuestionar el poder de los oligopolios comunicaciones, otrora think- thanks del neoliberalismo y toda reaccion servil gorila y vendepatria, desde 1995, desde 1976 o desde los 90.Saludo la apertura de este medio a la opinion y a Gaston por tan sesudo, critico y saludable ejemplo de pensamiento y compromiso.

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