De nuestra editorial: una crítica al campo
Observando el comunicado anterior hay muchas observaciones con las que sin dudas se puede coincidir. Pero hay actitudes que emergen hoy frente al silencio que hubo en otros momentos.
Y así, como hay muchas cosas del gobierno nacional provincial y municipal que no gustan como la multiplicación de anuncios, actos de inauguraciones que son de pseudo-campañas y entrega de material en tiempo más indicado para hacerse ver, el campo también tiene sus flancos débiles.
De hecho, el campo se ha pronunciado como nunca respecto de las estatizaciones de Hugo Chávez, pero nunca le hemos escuchado hablar de la deuda externa y su hiperbólico crecimiento. Pareciera que el problema del campo es ahora y no desde hace mucho tiempo.
En los 90, casi todo el mundo sabe por el proceso de vaciamiento que ha pasado el país con un aumento increíble de lo que al exterior se debía en materia de divisas. ¿Sería que el campo -o parte de el en realidad- no quería hablar de los países que eran y son precisamente los principales mercados exteriores de nuestras materias primas?
¿Se debe quizás el silencio a que muchos de los que se vieron obligados a vender sus campos en los 90´s como recibieron ciertas sumas que les permitieron luego comprarse otros bienes no hicieron queja alguna? Al menos, me gustaría saber qué piensan hoy de ello.
No es difícil ponerse a pensar y ver cómo hoy para tener un campo más o menos rentable se necesitan más 200 hectáreas cuando, antes, alguien que rozaba las 50 era considerado una potencia. Veamos como el campo se ha despoblado y sus hijos desrraigado en la ciudad y sin trabajo o lejos de aquello que supieron hacer una vez.
Es verdad, el gobierno tiene ausencia enorme de políticas para el sector, eso sí que no lo dudamos. Tal vez, para el mismo gobierno sea conveniente este modelo de sojización para conseguir oro verde en comunión con pocos terratenientes. Quizás la pelea es por ver entonces qué es lo que le toca a cada uno.
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