La unión de las historias rotas
La perserverancia dió sus frutos. De eso Estela de Carlotto puede hablar y mucho. La recuperación de la identidad (o mejor dicho la rtestitución) es una innegable buena noticia. Obviamente ella no estuvo sola, hubo gente, instituciones y otras tantas cosas que jugaron a favor.
Pero remitiéndonos al pasado, lo cierto es que la última dictadura militar cometió crímenes atroces. Es un error confundir orden y respeto por la Ley (algo que nos falta y mucho) con el que vuelvan los militares. Los militares también violaron ellos mismos la Ley que decían querer cuidar. Y desterrarle un hijo a una madre es otro de los delitos de lesa humanidad. Por eso, varios años después tenemos que seguir hablando de historias rotas.
Pero hay momentos en que esas historias se unen y empiezan a construir un nuevo presente que no borra las heridas pasadas, pero al menos pueden empezar a mitigar el dolor. La búsqueda y restitución de la identidad, no debe bajo ningún aspecto politizarse ni ser patrimonio de ningún gobierno en particular, sino de todo el pueblo argentino. Ojalá hechos como este y su relevancia sirvan para poder lograr una mayor madurez de nuestra sociedad dejando de lado las falsas antinomias. Sólo así se unen las historias rotas.
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