La agobiante exigencia de pagos al exterior
Nuestro país vive una eterna crisis. En pleno ciclo kirchnerista el país nunca dejó de estar en crisis. Siempre hubo prórrogas de leyes de emergencia y siempre hubo quejas de diferentes sectores. Justo ahora, cuando el kirchnerismo se plantea una salida decorosa aparecen conflictos que, en el fondo siempre estuvieron latentes. Ver cómo el país está pendiente del fallo de un juez en los EEUU bien nos habla de la independencia económica de la que tanto se rasgaron las vestiduras en el peronismo.
Seguimos debiendo, y el pago de la deuda externa parece eterno e hipoteca el futuro del país. Ni la quita de la deuda negociada por Lavagna nos salvó. A todo esto, cabe preguntar si entre tantas refinanciaciones de deuda, aunque sea una mínima parte de ese dinero que parecemos deber se haya utilizado en alguna cuestión productiva.
La estatización de la deuda de varias empresa argentina como las sociedades de Macri llevada a cabo en la última dictadura por el ex ministro Cavallo es la muestra clara de que el país sigue a la deriva y que ninguno de los candidatos de ninguno de los espacios políticos tiene alguna clase de respuesta para enfrentar los problemas que se siguen sucediendo. Mientras tanto, a la mayoría de nosotros nos interesa más lo que le pasa a Rial con la Loly, lo que pasa con la selección. Pero, pese a ello, el dinero siempre saldrá de los bolsillos de la gente y con la postergación de nuestro futuro.
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