Luciano Arata, de la Sociedad Rural de Lobos muy crítico con el intendente
Redacción: Ceyzeta: Luciano Arata, Presidente de la Sociedad Rural de Lobos, analiza
la realidad del agro y las políticas del estado en los últimos años.
El campo ha sufrido una transformación tecnológica que cambió radicalmente los volúmenes de producción. Hace unos cuantos años, cuando
comencé a trabajar, una hectárea que rendía 4 o 5 toneladas de maíz
significaba una excelente cosecha, mientras que hoy necesitamos entre 9
y 10 sólo para cubrir los costos, lo cual se traduce en menor
rentabilidad. Asimismo, año tras año, se registra un incremento de
población a nivel mundial, que se manifiesta también en Argentina y en
nuestra localidad.
El único camino para satisfacer
la demanda de alimentos es mejorar la producción, ya que las tierras
aptas para cultivarlos serán las mismas. Aquí se visualiza la escasa
intervención del estado que, en diversas oportunidades, llega a ser
estratificada. Un claro ejemplo es la presión tributaria: un productor
destina alrededor del 70% de sus ingresos para los impuestos y no
existe una devolución en obra pública.
En este sentido la problemática
que atraviesa el agro la vive de igual forma la educación pública. En la
actualidad hay una gran inversión por parte del estado que no se
traduce en calidad. Se refleja en las condiciones en que se encuentran
las netbooks que les obsequiaron a los alumnos del nivel secundario. En
su mayoría están rotas o son casi inutilizables, por la falta de
conexión a internet en los establecimientos educativos. El gobierno
gastó el 6% del producto bruto interno en educación, este dato
únicamente adquiere relevancia cuando la utilización del recurso es
eficiente.
No coincido con las declaraciones vertidas por
el Intendente de Lobos, Gustavo Sobrero, cuando sostiene que los
productores no somos solidarios. A mí me gustaría recordarle que la tasa
con más alto porcentaje de paga es la vial. Una realidad que no se
traduce en arreglos y mantenimiento de los accesos a las localidades
rurales, la limpieza de las alcantarillas y los controles
correspondientes. Evidentemente los deberes no se hicieron.
La Sociedad Rural de Lobos, como
institución, ha venido haciendo los reclamos correspondientes por el
mal estado de los caminos rurales y la respuesta siempre fue la misma:
no tomarlos como urgentes o argumentar la falta de presupuesto. Este
reclamo no sólo sucede por las inclemencias del tiempo. Hasta los
vecinos se acercaron al municipio ofreciendo ayuda para arreglar los
accesos rurales. La preocupación adquiere mayor gravedad cuando no sólo
el productor no puede transitar por los mismos, sino que las maestras
no llegan al colegio, los pobladores no pueden salir y si hay una
urgencia las ambulancias no tienen forma de llegar. No somos egoístas,
queremos que los gobernantes dimensionen que las comunidades quedan
aisladas.
La Rural no aprueba acciones que
estén por fuera de la ley y perjudiquen el tránsito en los caminos
rurales. El estado tiene la obligación de penar a aquellos productores
que estén realizando comportamientos incorrectos. De esta manera nos
enfrentamos a otra situación real: la Municipalidad de Lobos no tiene
la fuerza operativa para controlar. Entonces, lo que sucede es que
queda librado a la conciencia de cada uno.
Una mala política agropecuaria
trae como consecuencia que los productores exploten campos no aptos para
la agricultura, ya que la ganadería genera menores ingresos. En esto
sí coincido plenamente con el Intendente. En la zona de Zapiola y
Uribilarrea tendría que haber menos superficie sembrada. Actualmente se
obtiene mayor renta de un cultivo de 5 o 6 puntos, que de una
ganadería de 10.
El productor argentino se
capacitó para el uso de las nuevas tecnologías dentro del campo, pero
el Estado no lo acompaña. Una realidad crítica que se manifiesta en el
lamentable estado de caminos, rutas, ferrocarriles y demás
infraestructura, una clara muestra de la ineficacia en la planificación
de políticas de estado.
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