Un tema olvidado por las fuerzas políticas locales: el de la calidad del agua
En Lobos el tema del agua corriente es un asunto del que se habló mucho y, verdaderamente, se hizo poco o nada. Allá por el año 2006 un informe sobre la cantidad de arsénico en el agua de Lobos tomó un fuerte estado público cuando el hecho fue mencionado por dos concejales de la Unión Vecinal Conservadora, María Inés Abib y Susana Manenti.
Pero lo cierto es que desde ese momento, poco, o casi nada se hizo sobre el tema. Ciertamente, no es el del arsénico el único problema que hace que la calidad del agua de Lobos pueda ser cuestionable. Una red anticuada hecha de caños de asbesto (material cancerígeno) puede ser otra causa de una baja calidad de la misma. Lo cierto, es que hoy no existen informes oficiales científicos sobre la materia que hayan sido impulsados por los gobernantes y concejales.
Tampoco tuvo, al parecer, respuesta un pedido hecho por un vecino de nuestra localidad donde pide acciones al Concejo y al Ejecutivo, dejándose en claro que el vital elemento no está en la agenda o entre los temas prioritarios. La carta, que transcribimos fue presentada en febrero:
A l Sr. Pte.
Del Honorable Concejo Deliberante de Lobos
Don Héctor Francisco Sala
s_____________/_______________ __D
Como miembro de la comunidad de Lobos, interesado en el accionar de
las instituciones propias del sistema democrático, antes desde la práctica
activa de la política partidaria, hoy, como un simple ciudadano más
y al igual que tantos otros preocupados por las cuestiones inherentes
al desarrollo sustentable de la comunidad y
visto que el agua es el componente mas importante para ese desarrollo,
tomando en cuenta que solo el 1% del total de agua dulce del planeta
es de fácil disponibilidad y que en la actualidad más de 1200 millones
de personas no tienen acceso a una fuente segura y las enfermedades
relacionadas por la falta de agua o calidad inadecuada afecta a mas
de 2300 millones de personas, causando muchas veces mas víctimas que
las guerras, de manera tal que unas 5millones de personas en el mundo
fallecen anualmente a causa de enfermedades vinculadas con el agua,
tengo la necesidad de hacer llegar a Ud. Y por su intermedio al cuerpo
que preside la siguiente solicitud:
tenga a bien hacer uso de sus facultades y arbitre las medidas conducentes
para que la obra correspondiente al agua de consumo contemple en primer
orden de prioridad la reestructuración y reacondicionamiento de la
actual red de agua y se adopten las medidas de desinfección como así
también el abatimiento del exceso de Arsénico para que la población
comprendida en su extensión actual y futura pueda recibir en sus hogares
la cantidad de agua necesaria para beber, lavar y cocinar sus alimentos
, para su higiene personal y la del hogar, sin continuos cortes del
suministro, con la suficiente presión para permitir el llenado de los
tanques domiciliarios y en calidad tal que no exceda los valores
guía establecidos en todos sus parámetros ya que el principal objetivo
de una red de agua domiciliaria es que todos accedan a agua potable
y segura.
Por un lado, desde los inicios de la actual gestión de gobierno resulta
notoria su voluntad por hacer, debido a lo cual la comunidad se ha visto
beneficiada con obras y servicios necesarios y largamente esperados
por esta.
Por otro lado, resulta más que notorio que solo con voluntad no alcanza
para dar por aprobado que las mismas cumplan con una estructura lógica,
respetando un proceso debidamente planificado, observando un correcto
orden de prioridades o como así tampoco, que se halla aplicado el más
mínimo control de calidad para que las mismas no terminen siendo (como
lamentablemente sucede con muchas de ellas) un perjuicio mayor para
el contribuyente que el beneficio buscado.
Desde esta perspectiva podría enumerar todas y cada una de las causa
efecto que esta situación genera; pero no es ese el propósito de mi
comentario, sino solo reconocer en ello la necesidad de proponernos
una metodología diferente que permita mayor participación en la toma
de decisiones sobre temas que trasciende largamente en el tiempo a cualquier
gestión política.
Por tal causa, siguiendo esa línea de pensamiento es que me hago eco
de los anuncios sobre la continuidad de algunas y el comienzo de otras
obras para Lobos, siendo a mi modesto entender, la firma del convenio
para ampliar la red de agua corriente la mas trascendente de todas,
hecho que motiva en algunos vecinos (menos de los que deberían ser;
pero mucho más de lo que Ud. Pueda imaginar), la lógica duda sobre
cual es el estudio realizado que aconseja efectuar la misma sin
antes dar respuestas a los constantes problemas de la actual red, tanto
en su infraestructura como así también en cuanto a su potabilidad.
Desde ya que comprendo y comparto la importancia de que los integrantes
del HCDL acompañen toda iniciativa del DE en favor de la comunidad,
pero no resulta menos importante la sospecha de que esto se hace sin
análisis e investigación profunda, presentación de proyectos alternativos,
estudios de impacto ambiental, no se establecen controles antes, durante
y posterior a su concreción y mucho menos se realizan consultas y/o
debates abiertos a quienes conocen del tema en particular, como a la
comunidad en Gral., ya que el agua es un tema de vital importancia como
para quedar solo en manos de decisiones políticas.
Sr. Presidente, no pretendo con esto desconocer la legítima representación
que dicho cuerpo ejerce, sino todo lo contrario, aspiro a que esta amplíe
su base de sustentación más allá de lo electoral generando un mayor
grado de participación ciudadana, que permita hacer realidad el discurso
que surge del propio modelo nacional instando a la inclusión de todas
las voces como arte y parte de los problemas que nos ocupan.
Instar a la ciudadanía y concientizarla de la necesidad de ser parte
de la solución es también una obra que demanda el sistema democrático
y es menester de dicho cuerpo que esa obra se lleve a cabo en nuestra
querida ciudad.
Es necesario y constructivo que el HCDL no solo este abierto a los reclamos
de la sociedad, debe también ser caja de resonancia para todos aquellos
que estén dispuestos a aportar ideas y proyectos que nos ayude a construir
una ciudad cada día mas justa, equitativa, solidaria, democrática
y a la altura del tiempo presente y con capacidad de proyectar un desarrollo
verdaderamente sustentable.
Por tal motivo, persuadido sobre la trascendencia presente y futura
que impone resolver apropiadamente sobre la calidad y cantidad de agua
y su sistema de extracción, tratamiento y distribución y de acuerdo
a los conceptos que acompañan esta solicitud sugiero al HCDL dar prioridad
a este tema, instando al análisis, investigación y abrir la participación
a todos aquellos que se encuentren interesados y en condiciones de aportar
al enriquecimiento del debate de ideas y propuestas.
Sin más y a la espera de un pronto tratamiento de esta, atentamente
le saluda,
Marcelo José Vassaro
¿CALIDAD O CANTIDAD? ¿PREVENIR
O REPARAR?
Espero no equivocarme
al afirmar que ya nadie desconoce que la salud está determinada entre
otras cosas por las condiciones ambientales. Un ambiente dañado, sea
por los propios excesos de la naturaleza o por la acción del hombre,
amenaza la calidad de vida y la salud de las personas.
Aproximadamente una cuarta parte de la tasa mundial de morbilidad es atribuible a factores ambientales, así, la contaminación, el tratamiento inadecuado de los desechos y la insuficiencia de infraestructuras para la desinfección del agua plantean serias amenazas a la salud pública y al desarrollo sustentable de los pueblos.
Todas las señales parecen indicar que esta crisis está empeorando
y que continuará haciéndolo, de no mediar acciones correctivas.Aproximadamente una cuarta parte de la tasa mundial de morbilidad es atribuible a factores ambientales, así, la contaminación, el tratamiento inadecuado de los desechos y la insuficiencia de infraestructuras para la desinfección del agua plantean serias amenazas a la salud pública y al desarrollo sustentable de los pueblos.
En la actualidad el agua es escasa para millones de personas en todo el mundo al mismo tiempo que muchas mueren a diario según la Organización Mundial de la Salud (especialmente niños) por enfermedades transmitidas por el agua, no teniendo acceso al derecho alimentario más básico:
Consumir agua segura (Organización Mundial de la Salud, 2004).
Lobos, en parte, no escapa a esta realidad, si bien contamos, desde el año 1967 con una red de distribución domiciliaria de agua, la misma no cubre el total de la población y la calidad del agua no respeta los niveles guía establecidos para su uso, (Bacteriológicamente no es segura y Físico químicamente no es apta para consumo humano), por la ausencia de cloro activo residual en boca de canilla y por su exceso de Arsénico respectivamente.
Tanto las autoridades políticas, como las sanitarias y la población en su conjunto no tomamos debida conciencia sobre la magnitud del tema ni definimos claramente las prioridades del mismo.
La importancia del tema merece y reclama por soluciones serias y lógicas y las mismas no comienzan ni se agotan en ampliar la cobertura sin antes tomar en cuenta la calidad del agua a proveer y cual sería el mejor sistema ha implementar, ya que todo daño ambiental resulta inmensurable, expansivo, con efectos acumulativos y retardados, Intergeneracional, silencioso, invisible; pero que en su doble estructura preventiva y reparadora nos está indicando cual es la prioridad.
El art. 41 de la CN consagra el derecho de todos los habitantes de gozar de un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano; satisfacer las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales; a la información y educación ambientales.
Desde esta perspectiva me pregunto ¿que puede tener de sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano ampliar la red de agua domiciliaria con agua no apta para su consumo?
¿Acaso las necesidades presentes solo se satisfacen con cantidad? y si así fuese ¿Cómo no afectar las necesidades de las generaciones futuras si la red actual es un colador que derrama mensualmente millones de litros, atentando contra toda política de racionalización del consumo, acelerando su deterioro y posible escases en el futuro?
¿Como harán las autoridades para proveer a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales (agua) y a la información y educación ambientales al ampliar la red si con la actual lo han hecho de regular a mal?
¿En pleno siglo XXI, la única opción para tener agua segura es a través de gigantescas redes domiciliarias o se pueden aplicar otras técnicas que permitan optimizar el servicio, regular su uso y garantizar sus parámetros dentro de los valores guías establecidos?
Por supuesto que existen, y deben ser parte del análisis si verdaderamente se pretende dar respuesta seria y lógica al tema en cuestión y son las autoridades políticas en su conjunto quienes deben propender a ello.
Por suerte hoy solo debemos ocuparnos de cómo racionalizar el uso y que todos los hogares cuenten con agua segura, ya que mucho mas grave será para nuestros hijos o nietos sumar a esto la contaminación por agroquímicos y pesticidas y los desechos orgánicos producidos por el mal manejo de los feedlot, como los efluentes industriales sin tratamiento o lisa y llanamente no tener agua. Así, esta difícil realidad lleva implícito en su propio seno, la diversidad de acciones a contemplar.
En nuestro país la sabiduría popular suele graficar de manera contundente nuestra idiosincrasia, (después que se ahogó el chico, María tapó el pozo). Nos caracteriza la discusión estéril ante los problemas que nos acucian y solo tomamos medidas cuando ya es demasiado tarde, es así como el exceso de arsénico se diluye en esa estructura de pensamiento, a pesar que la intoxicación por arsénico se conoce en nuestro país desde el año 1913, siendo mencionada por primera vez en la literatura médica por el Dr. Mario Goyenechea, en Rosario, (hace 100 años, ni más ni menos) al precisar el origen arsenical de los síntomas de dos enfermos provenientes de Bell Ville, en la Pcia. De Córdoba. , “ocupando el segundo lugar en el mundo entre los países afectados, después de EE.UU”. (Gilardi J., 1999).
Por causa de esta enfermedad endémica, poblaciones enteras se encuentran
con alto riesgo de adquirir patologías neurológicas, cardiovasculares,
pulmonares, Cirrosis hepática, hiperqueratosis, melanosis, teratogenicidad,
cáncer pulmonar y de piel, y estudios publicados en1998 y 2001 han
asociado el arsénico con la aparición de Diabetes mellitus (Wilhelm
F., 1998; Klaasen C., 2001).
Investigaciones recientes han demostrado que la población infantil expuesta a arsénico en agua de bebida durante el período prenatal y posnatal puede tener menor desempeño neurológico que los niños no expuestos. Esto podría estar relacionado con polimorfismos Genéticos (déficit en la capacidad de metilación del arsénico) y dietarios (déficit en la ingesta de vitaminas dadoras de grupos metilo) (Calderón y col.).
Investigaciones recientes han demostrado que la población infantil expuesta a arsénico en agua de bebida durante el período prenatal y posnatal puede tener menor desempeño neurológico que los niños no expuestos. Esto podría estar relacionado con polimorfismos Genéticos (déficit en la capacidad de metilación del arsénico) y dietarios (déficit en la ingesta de vitaminas dadoras de grupos metilo) (Calderón y col.).
Es preciso mencionar que estas
patologías se registran con mayor certeza científica en aguas que contienen mas de 100
ppm de As por Lit.de agua y que aquellas, como es el caso de Lobos,
que se hallan de promedio en ese parámetro también están seriamente
sospechadas de incidir sobre la salud, tal el caso preocupante del alto
porcentaje de hipotiroidismo ocurrente en nuestra comunidad.
Sin embargo, la falta de estudios toxicológicos fundamentados en una cantidad representativa de habitantes y a lo largo de un lapso de tiempo que también resulte representativo en quienes están expuestos y consumen agua con presencia de As con 100ppm parece ser el mejor argumento que suelen exhibir aquellos que sostienen que esas sospechas son infundadas.
Este hecho solo permite comprobar el enunciado de la ley física, que explica que con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria, generando así, una imperdonable parálisis en quienes deben resolver.
La falta de rigor científico no debe resultar impedimento para resolver con criterio dicho problema, debemos acudir así al sentido común y a las normas establecidas que nos permitan echar luz sobre las sombras.
La formulación del Derecho Ambiental Internacional sostiene el Principio de Prevención según el cual la ausencia de certeza científica absoluta sobre ciertos fenómenos no resulta excusa para demorar medidas que se consideran buenas en sí misma. La OMS por su parte, en un todo de acuerdo con este criterio en la 3ª Edición/04 de las, “Guías para la calidad del agua potable” le fija un valor de referencia al As de 0,01 mg/l al entender que mientras no se cuente con certeza científica absoluta sobre los efectos del consumo de aguas con presencia de As por encima de dicho valor, la medida mas lógica a adoptar es la “prevención” y para ello sugiere a sus países miembros, (Argentina es parte) establezcan un parámetro provisorio con carácter preventivo hasta tanto se compruebe que dicho valor guía resulta seguro para la salud.
¿Porque cobra tanta importancia prevenir?
El agua resulta un elemento vital e irremplazable para todos los seres vivos, por lo tanto es indispensable evitar la ocurrencia de enfermedades, sin embargo aún hoy, nos resulta imposible determinar el número de enfermedades que pueden ser transmitidas por el agua. Las razones son varias: las enfermedades no se diagnostican, se diagnostican mal o no se da informe de las mismas. A veces es difícil demostrar la fuente causante de la enfermedad. Tanto bañarse en aguas contaminadas, como una mala calidad del agua potable puede provocar las enfermedades.
La desinfección es un paso esencial para el tratamiento del agua
Sin embargo, la falta de estudios toxicológicos fundamentados en una cantidad representativa de habitantes y a lo largo de un lapso de tiempo que también resulte representativo en quienes están expuestos y consumen agua con presencia de As con 100ppm parece ser el mejor argumento que suelen exhibir aquellos que sostienen que esas sospechas son infundadas.
Este hecho solo permite comprobar el enunciado de la ley física, que explica que con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria, generando así, una imperdonable parálisis en quienes deben resolver.
La falta de rigor científico no debe resultar impedimento para resolver con criterio dicho problema, debemos acudir así al sentido común y a las normas establecidas que nos permitan echar luz sobre las sombras.
La formulación del Derecho Ambiental Internacional sostiene el Principio de Prevención según el cual la ausencia de certeza científica absoluta sobre ciertos fenómenos no resulta excusa para demorar medidas que se consideran buenas en sí misma. La OMS por su parte, en un todo de acuerdo con este criterio en la 3ª Edición/04 de las, “Guías para la calidad del agua potable” le fija un valor de referencia al As de 0,01 mg/l al entender que mientras no se cuente con certeza científica absoluta sobre los efectos del consumo de aguas con presencia de As por encima de dicho valor, la medida mas lógica a adoptar es la “prevención” y para ello sugiere a sus países miembros, (Argentina es parte) establezcan un parámetro provisorio con carácter preventivo hasta tanto se compruebe que dicho valor guía resulta seguro para la salud.
¿Porque cobra tanta importancia prevenir?
El agua resulta un elemento vital e irremplazable para todos los seres vivos, por lo tanto es indispensable evitar la ocurrencia de enfermedades, sin embargo aún hoy, nos resulta imposible determinar el número de enfermedades que pueden ser transmitidas por el agua. Las razones son varias: las enfermedades no se diagnostican, se diagnostican mal o no se da informe de las mismas. A veces es difícil demostrar la fuente causante de la enfermedad. Tanto bañarse en aguas contaminadas, como una mala calidad del agua potable puede provocar las enfermedades.
La desinfección es un paso esencial para el tratamiento del agua
“Guías para la calidad del
agua potable de la OMS”.
La desinfección es una operación
de importancia incuestionable para el suministro de agua potable. La destrucción
de microorganismos patógenos es fundamental; muy frecuentemente se
realiza mediante productos químicos reactivos como el cloro.
La desinfección constituye una barrera eficaz para
numerosos patógenos (especialmente las bacterias) durante el tratamiento
del agua de bebida y debe utilizarse en aguas superficiales y en aguas
subterráneas expuestas a la contaminación fecal. La desinfección
residual se utiliza como protección parcial contra la contaminación
con concentraciones bajas de microorganismos y su proliferación en
el sistema de distribución.
La desinfección química de un sistema de abastecimiento
de agua de bebida que presenta
contaminación fecal reducirá el riesgo general
de enfermedades, pero no garantizará necesariamente la salubridad
del suministro. Por ejemplo, la desinfección con cloro del agua de
bebida tiene una eficacia limitada frente a protozoos patógenos —en
particular Cryptosporidium— y frente a algunos virus.
La eficacia de la desinfección puede también ser insatisfactoria con
respecto a patógenos presentes en flóculos o partículas que los protegen
de la acción del desinfectante. Una turbidez elevada puede proteger
a los microorganismos de los efectos de la desinfección, estimular
la proliferación de bacterias y generar una demanda significativa de
cloro. Una estrategia general de gestión eficaz añade a la desinfección,
para evitar o eliminar la contaminación microbiana, barreras múltiples,
como la protección del agua de alimentación y operaciones de tratamiento
adecuadas, así como la protección del agua durante su almacenamiento
y distribución.
El uso de productos químicos
desinfectantes en el tratamiento del agua genera habitualmente subproductos. No obstante, los riesgos para la salud
asociados a estos subproductos son extremadamente pequeños en comparación
con los asociados con una desinfección insuficiente, y es importante no limitar la eficacia de la
desinfección para intentar controlar la concentración de estos
subproductos (hecho que preocupantemente se constata en el agua de red
en Lobos).
Algunos desinfectantes, como el cloro, pueden fácilmente
medirse y controlarse como desinfectante del agua de bebida; si se practica
la cloración del agua, se recomienda analizar frecuentemente la concentración
de cloro.
Las infecciones transmitidas por el agua pueden cambiar durante los años. Por ejemplo, durante los últimos veinte años se han desarrollado un gran número de agentes patógenos, incluso en países desarrollados, que no se pueden prevenir mediante plantas de tratamiento y desinfección tradicional.
En virtud de lo expuesto espero surja con mayor claridad, que estamos discutiendo, que importancia tiene las preguntas del inicio de este escrito.
Estoy persuadido que la disyuntiva no es calidad o cantidad, sino, que todos podamos acceder fácilmente a agua de calidad contínua en cantidad suficiente, y que dicha situación se resuelve en los tiempos modernos que vivimos de mucho mejor manera que lo hecho 46 años atrás y con menos conflictos que los que seguramente producirá en el futuro una ampliación de la red pública sin tomar en cuenta la calidad del agua de la actual y de la futura red. Por supuesto esto demanda despojarse de prejuicios y mucha visión de futuro.
En cuanto a prevenir o reparar creo no hay lugar a dudas de cual es la prioridad al respecto; pero si por ahí queda algún distraído, me parece importante explicar que en este caso, ampliar la red manteniendo las condiciones actuales, es solo reparar la falta de red pública en un determinado sector, pero sin la capacidad para prevenir posibles daños irreparables.
Sres. Concejales, tienen ustedes la Legitimidad y el Honor de representarnos, esto implica la irrenunciable responsabilidad de resolver en su ámbito con las herramientas del caso, el problema bien vale y merece el debate, la sociedad seguramente sabrá valorar la actitud que adopten al respecto.
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