Ayer y hoy
Los fallos pueden discutirse, pero las sentencias no pueden no acatarse. Así es la democracia con sus cosas malas o buenas. Falló la corte, a fallo dividido, pero falló al fin. Detrás de las bambalinas se vuelven cuestiones como si hubo un supuesto arreglo entre Lorenzetti y alguien más o cualquier otra cosa. De haber sido así, quizás la pretendida Ley de reforma judicial hubiera corrido otro éxito. Ayer vituperada por los que hoy la odian y quienes antes la despreciaban ahora de repente la vanaglorian. Vaya paradoja la del multimedios y el gobierno nacional que acaso los muestra tal cual son: como dos sectores en pugna en busca de poder. El pueblo, como siempre, ageno en el fondo a esas cuestiones aunque sea siempre a quien se invoque.
1 comentarios:
AJENO SE ESCRIBE.
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