Se avecina una tensa campaña electoral en Lobos
Son tiempos difíciles, complicados. Donde las relaciones entre los concejales de la oposición radicales y UVC-PRO con el oficialismo no son los mejores. El episodio de Francisco Sala es la gota que rebalsó el vaso, junto con el pedido de la rinoscopía hecho por el concejal Abdala de la UCR.
Ciertamente el clima de gritos, de visitas a la tribuna del Concejo Deliberante empieza a poner las cosas calientes. Acusaciones y contraacusaciones, declaraciones fuertes en los medios. Lo concreto es que la oposición no encuentra vuelta para hacer valer proyectos suyos o pedidos de informe al ejecutivo, con lo que su tarea, por más quen pueda movilizar inquietudes valiosas en algunos casos, sencillamente no tiene peso en las decisiones.
No caben dudas que el diálogo se encuentra roto. Ya que, el oficialismo nbo necesita de los votos de la oposición para aprobar, en cambio, proyectos enviados por parte de Sobrero. Pero además, la única vez en este año que la oposición no dio Quórum, hubo un pase de factura muy fuerte del oficialismo respecto de no dejar gobernar. Una actitud golpista definirían algunos.
A todo ello se suman peleas de fondo. Como la de Abosaleh con Dardo Carabajal. El segundo sencillamente dice que el primero no va a trabajar como corresponde en las comisiones, que los proyectos en gran parte no tienen debate por eso.
Pero la estrategia de la oposición tampoco es al unísono en la bancada conservadora. Frente a un Abosaleh que no tiene demasiados problemas en verbalizar aquello que no le gusta de lo que ve en el oficialismo, se tiene la actitud no confrontativa en parte de Eduardo Ferrarese. Una actitud PRO podría decirse.
El radicalismo tiene ciertamente discensos internos. Aunque no lo digan, no lo muestren, ni lo manifiesten públicamente, ya que en todo caso, las diferencias están en las estrategias de cómo enfrentar problemas que, no obstante sí tienen un diagnóstico y una visión de lo que pasa con alto porcentaje de acuerdo.
No es lo único. Lo que pase arriba tendrá mucho peso. En la UVC no saben si van a formar parte de la tan añorada boleta del PRO. Ciertamente, la UVC apostó fuerte a eso. Y muchos creen que como partido vecinal se encontraría ciertamente debilitada.
La UCR arriba no se cree que tenga una gran fuerza, por lo tanto será dificultosa la elección local. Cabe señalar que, en las últimas elecciones, juntos, los radicales y conservadortes sumados en votos no llegaban al aplastante triunfo de Sobrero.
Y hablando del oficialismo, todo es claro. Irán nuevamente con la boleta de Cristina y seguramente puedan volver a ganar. Sucede que la aceptación de Sobrero a nivel local es superior a la de Scioli y la de Cristina. Pese a que las obras se hagn con fondos de nación, lo cierto es que la mayoría de los lobenses entienden como mérito de la gestión sobrerista que hayan llegado las obras.
Está claro que, aun, la oposición sigue dividida arriba. Que en Lobos la UCR y la UVC-PRO se muestran unidos en contra de la mayoría sobrerista. Pero está claro que, en las elecciones no irán juntos. Que el radicalismo tiene algunas cosas a nivel interno que arreglar. Quen la corriente de Sanz, que la cantera o que la agrupación de Illia. La confiormación de la lista dejará sangría por allá y por acá y que la misma se hará sentir en octubre.
Danza de nombres
Los nombres para octubre son la incógnita. ¿Los conservadores apostarán a mostrar al Gallego Ferrari copmo cabeza de lista para posicionarlo al 2015? Todo parece indicar que si, se lo proponen Ferrari aceptaría. Además, el veterinario ya tiene experiencia en la labor de concejal.
Del lado del sobrerismo hay, por supuesto, un gran hermetismo. Pero el liderazgo será el que decide. El peronismo es verticalista. Y con Tacho en la intendencia, sea quien fuera en la lista el proyecto seguirá siendo exactamente el mismo.
Y en el radicalismo los candidatos "sobran", como a ellos les gusta decir. Aunque en un territorio con más caciques que indios por decirlo de alguna manera las cosas no son fáciles. Porque quedan ganadores débiles. Son innegables las aspiraciones de Spinosa, al que también apuestan como intendente para el 2015 y posicionarlo como cabeza de lista es una opción para mostrarlo.
Claro está, en la oposición esperan que la diferencia no sea tan grande. Pretenden que, al menos el oficialismo pierda un concejal para volver al equilibrio de fuerzas y obligar al oficialismo a alianzas deliberativas circunstanciales.
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