Un canciller no preparado para el puesto en el que está
Héctor Timerman es un integrante de la comunidad judía, sin embargo, está claro que sus compañeros de comunidad no aceptan su idea de negociar con Irán. Nuestro canciller, que además no tiene peso entre los grupos de esa religión a nivel mundial no es esa persona con contactos, con conocimiento de personalidades o por decirlo de otra manera con "peso."
Su escasa capacidad argumentativa, de oratoria y por supuesto y más importante aun, de diplomacia quedó al descubierto en la Cámra de los Lores británica donde tuvo momentos tensos con periodistas y legisladores. Pese a ello, Timerman que bien podría considerarse una persona letrada y culta en comparación con un sinfín de diputados del oficialismo, es la mejor muestra de que en el gobierno no se encuentra la gente más capacitada, que los puestos clave son cubiertos por verdaderos obsecuentes, por funcionarios desprolijos en su proceder y un sinnúmero de improvisadores en distintas tareas.
Después, claro, tenemos a los iluminados de la oposición. Pero también dentro de los capaces están aquellos que tienen un ego demasiado. Entonces la pregunta es: ¿dónde está el talento de un estadista? Sencillamente en sentarse a escuchar las distintas opiniones, de los unos y de los otros. Esta última, es la clase de líderes que nos hacen falta en el país. Y más cerca también.
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