martes, 31 de enero de 2012

La necesaria reestatización del petróleo pero sin que esta sea fraudulenta

Tal vez en la Escuela Técnica N° 1 de Lobos no sepan que el nombre del establecimiento se corresponde con un militar que fue el principal protagonista de la cración de la primera empresa estatal de hidrocarburos del mundo.

La recuperación de la soberanía de un recurso energético de importancia estratégica como lo es el petróleo es a priori una medida que se muestra correcta por parte de un gobierno que ha denunciado las operaciones especulativas del mercado en función de un insumo con altísima capacidad de formación de precios en la economía. El combustible, vital para el transporte es un factor decisivo para todas y cada una de las áreas de la economía.

Desde este espacio siempre hemos defendido el espíritu con el que el General Enrique Mosconi llevara a cabo durante su gestión allá por los años 40 al referirnos de diversos sectores de la economía como el caso de la energía y el transporte.

Creemos desde aquí que una empresa estatal que nunca debió ser privatizada debe ofrecer un servicio público, como lo es la provisión de combustible, priorizando el hecho de poner a disposición de la población un recurso que fue regalado a corporaciones extranjeras que por simple declaración jurada le informaban a todos los argentinos lo que ellas decidían extraer.

A diferencia de lo que sucede con la aerolínea de bandera, la función social que cumplía YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales) era de una envegadura social tal que beneficiaba a todos los sectores de la población argentina sin ecepción. Obviamente la estatización de YPF no resolverá mágicamente que el tema del abastecimiento de combustible se garantice sin más a todos. Pero al menos, dejará al país fuera de la necesidad del pago de extraordinarios costos de ganancias empresarias que pagamos todos y cada uno de nosotros cada vez que pasa por el surtidor.

YPF no tiene que ser ni debería ser deficitaria bajo gestión estatal. Más bien, debe asegurarse una cierta cuota de ganancia necesaria para ser reinvertida en una infraestructura en la que se deben hacer inversiones para la mejora del servicio.

Al momento de la privatización YPF fue una de las empresas que más invirtió en la infraestructura de un país y alrededor de la cual se fueron generando un montón de industrias derivadas y el lógico trabajo que se fue generando en la patagonia.

Sin embargo, no todo lo que brilla es oro. YPF debe ser estatal, pero su reestatización no tiene que ser la absorción de enormes deudas de la misma a mano de empresario, ni mucho menos permitir que estos grandes especuladores sean los que exijan una indemnización por un inescrupuloso lucro cesante.

Dejamos aquí parte de la investigación de Fernando E. Solanas sobre la importancia estratégica de YPF para nuestro país:

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