La beatificación de Néstor Kirchner
Las monarquías saben de la Divinidad. Las democracias se supone que no deberían adscribirse a esa regla. Hay reinados cuyos linajes y descendencias saben de eternidad porque han sido consagrados como representantes políticos de Dios en la tierra. Y eso acaso no tiene discusión alguna para esos gobiernos y sus súbditos. En la democracia, el pueblo sabe de distintos pastores y la fidelidad a sólo uno suele tener fecha de vencimiento.
No es la primera vez que se jura por algo más que los evangelios y Dios (algo así sucedió en la jura de diputados de Izquierda Unida hace algunos años cuando lo hicieron también por los trabajadores). Pero esta jura tuvo un tinte especial y así lo reconocen todos. El espíritu de Néstor quedó como vigilante del proceso le asigna la tarea de que será "él", junto con Dios y la Patria quienes demanden una eventual falta de lealtad de quien desempeñará la máxima jefatura del país.
La extraña paradoja de jurar por Dios y los Santos Evangelios cuando, en esto,s claramente la persona de Jesús habló de que no se debe jurar por Él ni por el que está en los cielos. Quizás estas paradojas mundanas no deberían tener mucho sentido en un estado que teniendo aun basamentos católicos, consagró el matrimonio igualitario (y está bien porque todos somos -o deberíamos- ser iguales ante los ojos de Dios).
Se suele decir que en el catolicismo, quien es beatificado cumple una serie de requisitos, entre ellos el haber obrado un milagro que no tenga explicación científica. Paradojas de nuestro tiempo, el proceso de beatificación de Juan Pablo II por parte de la Iglesia Católica fue uno de los más rápidos de la historia y con el hecho común de la proximidad en el tiempo. A Karol Wojtila se le reconoció el milagro de haber logrado la curación del mal de Parkinson, enfermedad que curiosamente llevó, junto con otras afecciones al anterior Papa a la muerte. Cabrá preguntarse qué milagro le espera obrar a Néstor desde allí arriba, aunque también el mejor interrogante es a quién le concederá tal privilegio. No hablamos de cualquier milagro. Hablamos del "Milagro Argentino" tantas veces profetizado que para algunos ya ocurrió y que para otros aun espera. ¡Hombres -y mujeres- de poca Fe"
Más allá de las posiciones de alineamiento con el gobierno o el hecho de pararse en la vereda de enfrente, la beatificación es clara. Jurar por "él" hace de quien fue un hombre común, un santo, cuyos errores y debilidades quedan desde ahora y para siempre invisibles ante los ojos de nosotros. Cristina Fernández ha sido erigida papisa. Nos queda preguntarnos si Néstor está sentado a la derecha o a la izquierda de la máxima referencia justiciaista que es Juan Domingo Perón o si pretende asaltar su lugar.
Eduardo Marcos Bobbio
Eduardo Marcos Bobbio
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