Ironías: el reino del revés
Ciertamente no pude evitar sorpresas días atrás el hecho de ver una publicidad de Aerolíneas Argentinas. Amén de lo ventajoso que suponen los precios de una aerolínea subsidiada o mantenida de manera deficiente y escandalosamente por estado argentino observar el hecho de que sus ofertas se promocionan en dólares estadounidenses es cuando menos llamativo.
Ciertamente, el gobierno nacional habló de que no es justo de que alguien que vive en Puerto Madero pague con subsidios ventajosos el gas, excusa por la cual el gobierno pretende cortárlos de la manera más amplia y abarcativa posible. Es curioso: una aerolínea estatal con pérdidas escandalosas en las que nunca mucha de la gente que conozco, y entre la que, desde luego, me incluyo no ha viajado siquiera una vez, por un lado y el ferrocarril, que diariamente utilizan miles de personas en manos privadas con subsidios que se pretenden quitar. Análogamente, el subte porteño o los colectivos son un servicio mucho más público que una aerolínea y merecen ser subdiadas antes que cualquier aerolínea.
No excentos de todo este circo, el presidente del Club Atlético Boca Juniorns dijo en frente de todos los periodistas en Lobos que el contrato de Fútbol para Todos es "maravilloso" y que gracias a este los números del club son superavitarios. Extraña paradoja la de subsidiar un espectáculo toda vez que se cortan subsidios para servicios eminentemente públicos y necesarios.
Nadie va a negar el buen momento económico del país, ni que no haya boom de consumo y todo eso. Pero, ciertamente, es un despropósito que no puede cuadrar con ningun modelo económico coherente que se den semejantes contradicciones de cómo se reparte el dinero público y sin que muchos no tengan siquiera conciencia de eso. Me pregunto, honestamente, si los hinchas de Boca de la peña Armando Maradona habrán pensado en eso: como si el club de sus amores dejara de ser una pasión sin Fútbol para Todos.
Pan y Circo. Buenas Noches y Salud porque es domingo por la madrugada: Eduardo Marcos Bobbio.
2 comentarios:
eduardo, tu discurso sobre la ineficiencia parece sacado de principios de los 90, actualizate gorilon
La eficiencia no tiene por qué ser una mala palabra. Démosla vuelta, bajo la excusa de ineficiente en los 90´s se privatizaron los servicios públicos regalando nuestro patrimonio a corporaciones económicas. Recuerdo un artículo del diario Página 12 en el que se mostraba que, con los subsidios a las privatizadas, se gastaba más dinero que cuando eran efectivamente gestionadas por el estado.
Por lo tanto en manos del estado fueron más eficientes. Se trata de descubrir lo contradictorio de este sistema que sigue aun vigente y que es un faraónico negocio de los cirigliano, de los roggio, de los pooles de siembra.
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