Reflexiones sobre la violencia escolar de estos últimos tiempos: por Adrián Jorge
Una violencia en aumento se ha instalado en muchas escuelas del país. Esta es una triste realidad conocida. Quienes protagonizan estas agresiones son alumnos de ambos sexos y, en algunas ocasiones, también sus padres; son los docentes quienes padecen principalmente sus consecuencias. La periodicidad y el agravamiento de incidentes de esta naturaleza mantienen viva la inquietud de la comunidad escolar. De ahí que maestros y profesores reclaman de las autoridades acciones efectivas para poner límites a los agresores, ya que a menudo se sienten impotentes para enseñar en un clima cargado de provocaciones.
El problema no es reciente y tampoco excepcional. Basta considerar los ejemplos expuestos en los diversos medios para apreciarlo. Cualquier reseña de los hechos violentos que se presentan en distintos colegios plantea interrogantes lógicos en cuanto a las causas que los determinan. Al respecto, un análisis más o menos sistemático podría revelar una multiplicidad de causas, algunas próximas y desencadenantes de los conflictos, otras mediatas y profundas que preparan un terreno propicio para el estallido de las agresiones.
En una atmósfera social tóxica, las agresiones toman un carácter desgraciadamente rutinario. Por ese camino se transita hacia un espacio anómico en el cual "todo vale", pues se pierde el respeto por la Ley y las personas. No puede sorprender entonces que siendo la institución escolar una organización abierta a las influencias del mundo externo reciba el peligroso contagio de la violencia, que perturba la disposición necesaria para enseñar y aprender. De ese modo, los buenos alumnos sufren gratuitamente las consecuencias, y maestros y profesores se sienten desconsiderados y maltratados observando como se dilatan las medidas de corrección necesarias.
Las consideraciones que docentes y entidades sindicales de educadores han efectuado con relación a este mal de nuestro tiempo reclaman la mayor atención de las autoridades del sector. Todo empeorará si se deja prevalecer la violencia, si se la encubre o se le resta importancia. Es un problema mayor de la sociedad adulta que se trasmite a los estudiantes, quienes deben aprender que sólo a través del orden, la autoridad, la disciplina y el respeto a las normas es posible estudiar, progresar y convivir.
0 comentarios:
Publicar un comentario