Editorial: políticamente incorrecto
Tal vez el concejal Banegas no haya querido vincular de manera directa a una escuela a las problemáticas sociales por las que tal vez atraviesen algunos chicos de nuestra ciudad. Independientemente de la discusión de la veracidad (o no, porque no lo sabemos) de los hechos, y de si estos fueran o no tratados dentro del ámbito escolar, ciertamente el establecimiento educativo que salió a colación fue una determinada escuela y no otra.
Está claro que el público que lee determinadas declaraciones bien puede catalogar a la escuela, por lo que, podrían seguramente, ser casos con raíces e inconvenientes que en todo caso son extraescolares. Tal vez la intención de Banegas no haya sido mala y haya querido exponer una realidad, pero, creemos que hacerlo desde un ámbito educativo hacia el resto de la sociedad y contando casos particulares de alumnos que van a una institución, no es la mejor forma de hablar de la vulnerabilidad de un sector social tan sensible como es el caso de los niños.
Otro tenor hubiesen tenido esas declaraciones si se hubieran dado en otras circunstancias. Porque, imaginemos la hipotética situación en la que un supuesto padre que obliga a su hijo a robar y resulta que se entera en una nota hecha por Banegas que su accionar fue contado por su hijo en la escuela (suponiendo que un padre que tiene estas actitudes ve en una nota que en la escuela donde va su hijo, un mayor cuenta tal hecho púbicamente). ¿Y si el padre tomara represalias contra su propio hijo? ¿Y si esta situación en vez de poner sobre el tapete el problema del padecimiento de la violencia de los menores a causa de mayores lo termina agravando?
Es por eso que no deja de ser políticamente incorrecto haber hablado de casos concretos (aunque sin nombre y apellido) y saber que esos problemas ocurren con chicos que ya sabemos a qué establecimiento educativo concurren. Asimismo, después de dar a conocer a la opinión pública la existencia de chicos en un establecimiento con padecimientos como estos (repetimos: si es que efectivamente es cierto lo que dice Banegas) nos preguntamos qué actitudes tomarían los padres de los futuros alumnos... ¿Mandarían a sus hijos a una escuela de la que se comentaron públicamente sucesos de la naturaleza que describió Banegas? ¿Habrá padres que, atemorizados por lo que leyeron que dijo un concejal, cambien a sus hijos de establecimiento educativo?
Tal vez, sería bueno que, más allá de los ataques que dice haber recibido Banegas (que, de ser ciertos, de ninguna manera los justificamos), el concejal pida disculpas por decir algo que pudo haber herido la suceptibilidad de una comunidad educativa que quizás fue expuesta injustamente frente a la opinión pública lobense, aunque, repetimos, así lo haya hecho sin mala intención.
N d R: Lo de si es cierto o no que existan tales o cuales casos descriptos en medios colegas, que es afirmado por Banegas y negado por la directora de la escuela, escapa a la reflexión de estas líneas.
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