miércoles, 27 de octubre de 2010

Pobreza, hambre y exclusión, por Andrés Penachino

LA NOTICIA QUE DA PIE A LA NOTA:

POSADAS.- El Gobernador de Misiones, Maurice Closs, reveló hoy que más de 200 niños murieron en lo que va del año por desnutrición en la provincia, aunque defendió el plan "Hambre cero" al asegurar que permitió disminuir en un 20% la mortalidad infantil. 

"En la década del '90 cada 1.000 chicos 33 se morían por desnutrición, en 2009 se murieron en total 329 chicos, es un 12%, este año hasta septiembre se murieron 206 chicos. Hemos provocado la reducción del 20% con los planes", dijo el gobernador misionero. 

El mandatario provincial destacó la importancia del plan que detecta y asiste a niños con desnutrición y bajo peso. 

"Estamos en la media de la Argentina en mortalidad infantil, vamos a seguir trabajando para llegar a valores de las primeras potencias, en Estados Unidos es de un 6% la mortalidad infantil", insistió. 

En los últimos días, la muerte de un niño de dos años en la localidad misionera de Apóstoles y la de una beba de 15 meses, ambos con un cuadro de desnutrición, provocaron duros cuestionamientos a las autoridades provinciales, principalmente porque la niña se encontraba asistida por el programa "Hambre Cero". 

Al respecto, Closs afirmó que "el chico de Apóstoles no se muere de desnutrición, tenía problemas de salud, hidrocefalia".
En el caso de la nena, dijo que antes del plan no tenía ni documento. "Con el esfuerzo de una trabajadora social la identifica, con otros primitos que estaban recuperándose. El plan le da documento, la lleva por primera vez al Hospital. No se muere por desnutrición, no se muere por el plan, sino por la extrema pobreza", insistió Closs. 
En la Argentina, de mortalidad infantil es de 13,8%, según cifras oficiales. (NA)

OPINION PERSONAL
Ahora la pobreza suele definirse como una situación de carencia de acceso a ciertos bienes y servicios o la imposibilidad de alcanzar un cierto nivel de ingresos. Sin embargo este concepto deja afuera la exclusión, cuyas consecuencias son aún peores que la pobreza misma. Los débiles programas que procuraron remediar algunas manifestaciones de pobreza, ya sea en alimentación, salud, educación, vivienda o en trabajo, parcializaron la realidad del pobre, ya que el pobre no lo es en: salud, en educación o en trabajo, sino en todo ello simultáneamente. La superación transitoria de alguna carencia aislada suele tener como consecuencia entonces un impacto menor y momentáneo sobre la condición de pobreza.
No solo a través de un mayor ingreso por la facilitación de bienes y servicios que se supera la condición de pobreza; el pobre lo es además por un reconocimiento social como tal, por su débil inserción en el aparato institucional de la sociedad, por su baja estructuración organizativa, por su reducida capacidad para generar demandas orgánicas sobre el aparato estatal, etc. En esto consiste a grandes rasgos la exclusión.
La mayoría de los pobres son niños, la mayoría de los niños son pobres es una frase que impacta porque los chicos no son el futuro sino el presente.
Si solo pensamos en nuestros jóvenes cuando sean adultos será demasiado tarde, porque muchos no llegarán a serlo y más allá de los alarmantes índices de mortalidad, por diversos factores, los chicos pobres lo saben y lo viven.
Se saben marcados por el sistema, se saben violados, ultrajados, manoseados, independientemente de que estos hechos se hallan producido materialmente o no. Se saben excluidos, mal alimentados, hacinados, expulsados del sistema educativo, carentes de todo servicio básico, desnutridos, enfermos, esclavos del trabajo esclavo, obligados a prostituirse, a delinquir, a participar en piquetes como punta de lanza.............. 
La pobreza está sacrificando generaciones enteras y ello es como bien indicado "humanamente inaceptable" por cuando se están violando los derechos humanos más esenciales. Alguien dijo alguna vez, "vivimos en un mundo prestado por nuestros hijos", por lo tanto ha llegado la hora de pensar, “que estamos haciendo para hipotecar de semejante forma el futuro de esos chicos.

Civilización y barbarie

El nefasto, prejuicioso esquema Sarmientino de Civilización y Barbarie supone como civilización la europea y como barbarie la cultura criolla, quedando limitada la primera a la Capital Argentina y la segunda (barbarie) a las provincias aun parece vigente.
Los unos son los llamados señores, los otros, bolitas, cabezas, negritos, patas sucias, mugrientos, etc.
Los señores ven la miseria como un mero dato estadístico, los pobres la viven.
Cada día en la argentina se mezcla: el sobrepeso y el hambre, la riqueza y la pobreza, la exuberancia y la carencia, patrones y esclavos, hartos y hambrientos, despilfarros y penurias, el aroma de los perfumes importados y olor a miseria, el auto importado y el carrito del cartonero.
La pobreza es una cuestión de estado que debe involucrar al gobierno nacional, los gobiernos provinciales, y municipales e instar a la búsqueda articulada de una política social solidaria, eficiente y equitativa. Pero además la es un problema publico cuando se ha trasformado en una condición social que afecta a millones de personas.
Para que esto deje de suceder necesitamos un modelo de país donde todos, absolutamente todos, tengamos un lugar donde podamos aportar. Pero también un espacio donde demandar.

Andres Penachino
Argentina

1 comentarios:

p.a.s 19:47  

¿A cuantos niños se podría alimentar y asistir con lo que se gasta en las antenas para trasmitir fútbol gratis?
pero claro los niños párese que no son necesidad y urgencia y el fútbol si

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