domingo, 17 de octubre de 2010

Otra vez las malditas armas: escribe Andrés Penachino

Hace dos días nos conmovió la noticia de la periodista correntina muerta de un disparo aparentemente accidental. Rossana Valeria Romero Azar de 21 años, falleció al recibir un disparo en la cabeza de una escopeta calibre 36 que según las primeras pesquisas, se accionó accidentalmente mientras su novio, Federico Alderete, de 23 años, limpiaba el arma. El muchacho fue detenido acusado del delito de homicidio simple.

El lamentable suceso se produjo el miércoles alrededor de las 11 en una vivienda ubicada por calle Coronel López al 350 de la ciudad fronteriza donde reside Alderete, quien es estudiante de la carrera de Turismo de la Universidad Nacional del Nordeste.


Se supone el arma estaba cargada para reprimir un hecho delictivo. Pero esto ¿es tan así?.
Aquí queda planteado ¿Es necesario armarse para sentirse mas seguro?. Evidentemente "no". La defensa propia, ante una agresión no buscada en situaciones delictivas y estando en inminente peligro su vida o la de los suyos, sin duda será loable, pero es prioritario entender que no todo lo resuelve un arma y que hay instancias previas que se deben agotar antes de apelar a estos mortíferos elementos.

Si Ud. se siente identificado con algún personaje de serie policial, deseamos expresarle que en la ficción, las disputas entre los  buenos y malos no son para nada reales. En las series siempre ganan los buenos, pero la realidad hoy muestra que son los malos los que se salen airosos. Ud. tiene que vivir en la realidad objetiva. Es mas, a los delincuentes “les gusta tirotearse”.

Reiteramos, no todos estamos preparados para enfrentarnos con delincuentes y muchos de los que pregonan conocer acerca de ese tema, todavía no alcanzaron conductas en actuaciones riesgosas, con lo cual tendrán que probar si realmente están en condiciones de actuar. Dadas estas premisas debemos optar por prevenir primero y por último actuar. 

¿Está Ud. preparado para un enfrentamiento armado?

¿Que sabe de su hipotético agresor?. 
¿A quién deberá enfrentar?. 
¿Cuál es el perfil de su enemigo?.

En general, hoy los delincuentes poseen una elevada carga de irracionalidad y pocos escrúpulos; portan armas y no tienen reparos en usarlas. Ellos pueden asesinar a sus víctimas sin previo aviso ni provocación alguna. Las armas son la extensión de su persona, constantemente realizan mantenimiento sobre las mismas. Dependen de ellas como el oxígeno que respiran; adquieren cuanta revista especializada e instructiva encuentran y se devoran los artículos sobre novedades. Saben perfectamente cuáles son las mejores municiones, practican todos los métodos de desenfunde con rapidez  u otras técnicas. Son sus herramientas de trabajo cuando cometen un ilícito, cómplices y socios en su negocio. Viven del otro lado de la ley, por lo tanto nada los hará permanecer dentro de los límites relativos a las conductas legales. 

Hay una diferencia muy marcada e importante entre Ud. y un delincuente. Piense en su vida, en su familia, su casa y su trabajo. El criminal no tiene aspiraciones, ni le importa vivir pues no  tiene nada  y  nada pierde; de hecho, cuando comete un delito, sabe que puede perder su libertad o su existencia, pero ninguna de esas dos cosas le interesan. El vivir permanentemente al límite, le da un grado de violencia adicional, (las pruebas están a la vista y a diario) que jamás puede compararse con la que usted desarrolla. Es conveniente indicarle que el malhechor siempre tiene la ventaja de sorprenderlo, esta ventaja inicial va acompañada a la facilidad con que puede resolver asesinarlo. Quizás ya participó de  enfrentamientos armados y sabe a lo que se expone  -  ¿y  Ud. ?

Desde el momento en que desenfunda el arma para intimidarlo está resuelto a matar, sólo por el mero hecho de desconfiar de sus movimientos o que Ud. extraiga un arma y decida enfrentarlo. Elaborar una estrategia en un momento de extrema tensión para contrarrestar una acción armada, sólo desviará su único objetivo, que es el de conservar la vida. También es necesario conocer,  que un enfrentamiento armado conlleva una gran carga de violencia con finales que siempre terminan en catástrofes personales. Estos son sus oponentes.  Y a no ser que usted tome este asunto tan en serio como ellos, estará  mejor sin un arma, aunque entienda que corre los mismos riesgos que el resto de la ciudadanía.

Si los ciudadanos no entienden que deben prevenirse del delito, poniéndose a resguardo en vez de enfrentarlo, se generalizará el uso de las armas, corriendo el riesgo que la violencia se instale aún mas en esta sociedad, pasando entonces a ser un problema muchísimo mayor que los actos delictivos que se deseen impedir. El ejemplo más crudo es la frecuente manipulación incorrecta de armas que terminan en tragedias como la la la periodista Correntina, o los casos justicia por mano propia a manos de ciudadanos civiles armados, que tambien terminan en verdaderas tragedias casi imposibles de superar

La generalización de la violencia esta poniendo de manifiesto una crisis social, que debiera convocar a una minuciosa reflexión por parte de la ciudadanía toda, ya que en un breve plazo excederán los métodos preventivos, disuasivos y ejecutivos de nuestras fuerzas de seguridad.
Prevenir significa anticiparse. Entonces, sencillamente deberá prevenir y disuadir, antes de ejecutar una acción armada, si no es así habrá salteado un paso sumamente importante. La prevención es una forma de defensa propia sensata.

Andres Penachino

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