¿El de Lula es efectivamente un modelo a seguir?
Comentarios elogiosos hacia el actual presidente riegan de tinta gran parte de los diarios locales, contenidos de programas políticos de TV hablan de la demonización de la presidencia de Chávez, de la santificación de la democracia, de la chavización argentina y hasta de lo bondadoso de las continuidades armoniosas de Uruguay en detrimento de las rupturas de nuestro país.
Sin embargo, después de la asunción a la categoría de héroe de Lula me preguntaba si efectivamente Brasil es o no un modelo a seguir. Con tanta pobreza, narcotráfico, favela y analfatismo absoluto uno se pregunta si esa no es una de las tantas herencias de su gobierno amén de tal espectacular crecimiento económico evidenciado en estos últimos años.
Puede ser que, como dicen diversos pensadores argentinos como los que tenemos a patadas, que, Brasil, Chile y Uruguay tienen, a diferencia de la Argentina y la Venezuela chavista, un proyecto político de país que trasciende a cualquiera de los partidos que puedan ganar una elección. Tal vez sea cierto. Pero es una necedad no contar la otra realidad que estos países latinoamericanos tienen y que ninguna de las tan mentadas "continuidades" ha sabido resolver. Ojo, tampoco la nuestra ni la Chavista.
Porque la realidad muestra que, en el fondo, y en problemáticas sociales, Argentina, Venezuela, Brasil, Chile y el Uruguay son demasiado parecidos. ¿Será que la continuidad tan mentada a la que se refieren los columnistas y opinólogos criollos es la de dejar que todo siga como está?
Porque si la pobreza, el clientelismo político (que en Brasil de Lula lo hay, como también en Chile y Venezuela) son la moneda corriente de nuestros países latinoamericanos, debe ser que Chávez, Lula, Piñera y quien se nos ocurra, son demasiado parecidos en el fondo.
Eduardo Marcos Bobbio
0 comentarios:
Publicar un comentario