María Ester Colela: a los 94 años vió nacer y conoció a su tataranieto
Tal vez suene a un trabalenguas pero en esta época de abuelos jóvenes con nietos que casi podrían ser sus hijos, nos hemos empezado a acostumbrar a ver cada vez más a bisnietos que conocen a sus bisabuelos. Pero escuchar que hay tatarabuelos que conocen a sus tataranietos es una experiencia casi inédita. Y ese es el singular caso de Tiago Torres que posa en brazos nada menos que de su tatarabuela, Doña Alicia Ester Colela de Castellanos que exhibe orgullamente sus 94 años de edad con una vitalidad envidiable.
Al llegar a su casa de Ester, este cronista pudo comprobar que Tiago, hijo de Jonatan Torres y Eugenia Eizmendi, parece estar acostumbrado a los brazos de su ancestra. "Me compré un bebé", fue en broma lo primero que nos dijo el rostro emocionado de quien superó nueve décadas de primaveras, recuerdos y otras tantas anécdotas con que nos amenizó una tarde diferente. El chiste, como si lo sospechara al decirlo, viene a llamarnos la atención sobre sus ganas de vivir y de la paciencia que le tiene a la criatura a la que también habla.
Entre pregunta y pregunta Ester nos hizo una promesa: "voy a vivir muchos años más", casi como si después de haberlo hecho todo, aun le quedasen cosas pendientes a su interminable existencia. Cuenta también, y su familia asiente, que no tiene colesterol, ni tampoco necesidad de cuidarse ni de la sal ni del azúcar. "Si está mejor que nosotros", llama la atención uno de los integrantes de la amplia familia.
Pero ciertamente, no es vivir mucho tiempo la única condición para que la tatarabuela haya podido concocer a su cuarta generación: sus hijos, nietos y bisnietos debieron hacer su parte, aunque la reina suprema sea ahora quien acaricia con supremo derecho a su último legado del mundo, Tiago, que apenas tiene un mes y días. Su mamá, Eugenia, también parece ser como su bisabuela otra emprendedora, porque el haber tenido un niño no hizo en ningún momento que haya dejado sus estudios secundarios. Algo que debería ser un ejemplo para otras mamás.
Y díganos Ester... ¿Usted pensó que iba a ser tatarabuela alguna vez? Le preguntamos... -"No, sinceramente nunca pensé que me iba a tocar algo tan lindo alguna vez"-, respondió con una sonrisa de oreja a oreja logrando dos cosas casi imposibles: que su tataranieto naciera estando ella en vida y que el casi recién nacido estuviera protegido y arropado por quien Tiago empezará a conocer cuando crezca...

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