Editorial: Clarín, el gobierno y los asuntos de Fibertel y Papel Prensa
Ni héroes ni demonios, ni buenos ni malos. Ni oficialistas ni golpistas. Ni Clarín ni Kirchner. Y nunca en términos en absolutos. Cuando el poder que se detenta es grande, grandes habrán de ser los intereses de cualquiera del que lo dispute. Y como nos recuerdan los grandes pensadores: cualquier tipo de legitimidad social a gran escala no puede sostenerse sino en grandes alianzas, las cuales son siempre circunstanciales y coyunturales.
En otros tiempos existe la necesidad de pensar en lo que Heriberto Muraro, un estudioso de la comunicación nos decía en relación con la Opinión Pública: Periodistas y medios por un lado, la propia Opinión Pública Poder Político. Muraro, en tal sentido sostiene en algunas de sus publicaciones académicas que así pueden existir diversas alianzas: la del poder político con los medios, la de los medios con el poder político y la de la opinión pública con cualquiera de los otros dos. por otro, y, finalmente el
De esta manera, de acuerdo con la coyuntura, las alianzas varían según la conveniencia de cada uno de los sectores. El análisis, si bien resulta superficial, demuestra, en todo caso, que las alianzas son precisamente circunstanciales y a beneficio de cada una de las partes según la situación. Ciertamente, lo que sucede hoy en el país, tiene que ver con esos juegos de alianzas.
Dice un refrán que, "cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía" y así podríamos pensar lo mismo tanto de Clarín como del propio gobierno. Y basta sólo con pensar las enormes cifras y poder que representa cualquiera de ellos: Clarín es el principal grupo compuesto mayoritariamente por capitales nacionales (un 20 % de este pertenece al fondo de inversión internacional Goldman Sachs según se sabía hace algunos años).
¿Pero de dónde data el origen del grupo Clarín? Desde el propio menemismo cuando por entonces para obtener el apoyo del denominado "gran diario argentino" acordó que si recibía el apoyo de tal publicación, éste le permitiría poder hacerse con la compra de canal 13, hasta ese momento en manos del estado como lo eran los otros canales. Mucho más aun, por aquellos momentos, la televisión por cable casi ni existía. Y vaya curiosidad la de que, los canales de cables empezaron siendo emprendimientos locales. Antes canal 4 no pertenecía a Cablevisión. Pero amén de eso, el grupo Clarín se originó bajo la sombra del entonces presidente de la Nación Carlos Saúl Menem. Por esas cosas de la vida, vaya uno a saber por qué el matrimonio presidencial los menciona tan poco en sus discursos oficiales. ¿Será porque el ex caudillo riojano les ayudó a dar quórum en el senado a algunos de estos proyectos?
Consecuentemente, por otro lado, bajo los años 90 Clarín fue comprando un sinnumero de subsidiarias en el exterior y el interior. Cablevisión, Fibertel, después multicanal, radio Mitre, FM 100, el diario La Razón que ahora se distribuye gratuitamente en el transporte. Sin dudas uno de los principales casos de estudios en cualquier facultad de periodismo y comunicación social de nuestro país. Pero tal crecimiento no puede sino pensarse en la ausencia de regulaciones, tan propia de ese liberalismo económico descarado y tan snob que mezclaba la pizza con champagne. Para quien quiera conocer la importancia del grupo Clarín en la economía les mostramos la siguiente cita de Pablo Llanto. La Noble Ernestina. "El misterio de la mujer más rica del país". Astralib, Buenos Aires, 2003, pp. 275-277.
(…) "Sólo si alguien no compraba Clarín, ni La Razón, ni Página/12, ni algunos de los 65 diarios del interior que consumían Papel Prensa, ni adquiría localidades para espectáculos o pasajes de micro vía Entrada Plus de Supreme Ticket S.A., ni le regalaba a sus hijos la revista Genios, ni veía los domingos a la noche por Canal 13 "Fútbol de Primera", ni leía las producciones de la revista Nuestra, ni compraba alguna de las chucherías del merchandising de Boca, ni participaba de los concursos de la empresa Audiotel de audiotextos, ni mandaba su correspondencia por el correo privado UNIR, ni contrataba servicios de facturación y marketing con la empresa IMPRIPOST, ni compraba en Córdoba el diario La Voz del Interior, o en Mendoza el diario Los Andes o escuchaba la FM 100.3, ni prendía la tele en Córdoba para ver Canal 12, ni leía o escuchaba las informaciones provenientes de la agencia de noticias DyN en alguno de los medios de comunicación, ni compraba la revista Elle, ni se informaba por el canal de noticias TN, ni se relajaba con la programación de TyC Sports, ni se conectaba a la televisión satelital de Direct TV, ni se enganchaba a internet por Ciudad Digital, Ciudad Internet o Full Zero, ni se aferraba a los recuerdos en el canal Volver, ni buscaba reflexiones y opiniones en los programas de Magazine, ni leía los avisos en los carteles de las canchas que comercializaba Adlink, ni veía en fútbol vecino en TyC Uruguay, ni tenía parientes en Paraguay o Uruguay que le hablaban del Multicanal de esos países, ni primos en Bahía Blanca que se pasaran el día prendidos a Canal 7, ni iba al cine para ver las películas de Patagonik Film o las de Polka Producciones, ni sintonizaba Radio Mitre, ni la FM 100, ni la Gen 101.5, ni mandaba mails a Brasil por Prima do Brasil, ni era abonado de Multicanal, ni iba a la cancha a ver algunos amistosos de Boca, la Copa Merconorte, o los torneos de fútbol chileno que organizaba Teledeportes S.A., ni poseía inversiones en Activa S.A., ni revolvía las mesas de libros para llevarse un ejemplar editado por Aguilar, ni reservaba el Olé todas las mañanas, ni era socio del Automóvil Club Argentino con derecho a la revista mensual editada en Artes Gráficas Rioplatense, ni se dejaba guiar por las encuestas del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), ni se metía a navegar por los proveedores de internet de Datamarkets S.A., ni llevaba a los chicos al stand de la Fundación Roberto Noble en la Ciudad de los Niños, ni pensaba viajar a Junín para la muestra agropecuaria Feriagro Argentina, ni era alguno de los 10.000 trabajadores empleados por el Grupo, podía ser considerado un argentino a salvo de los efectos de LA VIUDA."
Menem supo tener una relación de amor y odio con Clarín: propició su creación con el levantamiento de restricciones, pero supo ganarse el odio del gran diario argentino cuando supo cultivar relaciones de acercamiento con Julio Ramos de Ámbito Financiero y con Daniel Hadad, hoy curiosamente devenido en cuasi oficialista de los Kirchner.
Pero nos olvidamos también, que, en plena crisis del 2001 Clarín tenía una buena parte de su deuda en dólares y que, gracias a la pesificación impuesta por el gobierno del ex presidente Duhalde. Nos olvidamos también de que, Clarín fue soporte del gobierno que concluyó el mandato de De la Rúa, sin mencionar una Ley de Roberto Lavagna en la que se hablaba de los denominados bienes culturales, donde, a través de un proyecto de Ley se proponía la no extranjerización de algunas empresas, entre ellas Clarín.
Ahora bien, también nos olvidamos de que, en algún momento, antes de la tan clave fecha en que se buscó imponer las retenciones Clarín era el periodismo oficialista por excelencia, curiosamente, en luna de miel al gobierno nunca se le ocurrió pensar que el asunto de Papel Prensa se trataba de una compra ilgítima, o que antes de ello, no existía el conflicto que más tarde apareció con la resolución 125. Hasta ese momento todo era crecimiento, baja del desempleo, no existía por entonces el conflicto del INDEC.
Por eso, está claro que, mientras le sirvió al oficialismo, Clarín fue intocable, y sería luego, cuando el gobierno jugó a dividir que se inció el divorcio entre la alianza del poder político y varios de los periodistas en términos de Muraro. Todo ahora, después de seis años de gobierno. Y ahora sí queda claro que, en vistas de la coyuntura hoy los Kirchner quieren acallar a un medio que les ha jugado en contra con algunas verdades que ellos han querido callar, y que hasta el propio medio calló en su tiempo.
EDUARDO MARCOS BOBBIO, responsable de LobosDIARIO.
EDUARDO MARCOS BOBBIO, responsable de LobosDIARIO.
1 comentarios:
Me gusta que el sr. periodista menciona sobre la relación cálida de Clarín con el kirchnerismo cuando el diario era obsecuente.
De eso se olvidan los peronchos. Para ellos, esa parte de la historia no existe. Esa parte de la relación con el "monopolio" es fácil de olvidar.... salvo para los memoriosos.
Y escribí monopolio entre comillas, porque es algo que el gobierno títere de Venezuela nos quiere hacer creer a toda costa. No es un monopolio, sino un oligopolio. Sería fácil acusar de ignorancia, pero la tergiversación kirchnerista es conocida.
Yo me pregunto ¿puede un peronista estar en contra de un monopolio y a favor de otros? Las empresas de celulares son chorras. Nosotros pagamos 20 pesos en la tarjeta prepaga que duran 15 días. En Europa 20 euros duran años. Nosotros pagamos para que en Europa y USA tengan menores costos. Somos nosotros, los latinos. Por culpa de vende patrias pseudo-socialistas.
¿Qué explicación puede dar un kirchnerista sobre lo de Fibertel? Faltó a la licencia, entonces sáquensela. Muy bien, pero por qué la permitieron por tanto tiempo????
Los patéticos K luchan contra el monopolio, pero fortalecen la mayor concentración de comunicaciones al favorecer a Telefónica y Telecom. ¿Cómo explican semejante disparate? Yo en Lobos no puedo elegir a Arnet, porque es de Telecom y tampoco puedo elegir esa compañía. Sólo Telefónica y alguna proveedora carísima. Estoy preso del monopolio K.
Lástima que Sobrero se quede pegado con semejante movimiento anti pueblo. Slds.
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