viernes, 30 de julio de 2010

La decadencia de la línea 88: cambió de dueño y el servicio a Lobos está bajo revisión

La línea Expreso Liniers o, simplemente, el 88, arrastra en los últimos 20 años una historia de verdadera decadencia. No es por cierto la línea de media distancia que más de uno de nuestros padres y abuelos conocieron: hoy está reducida a una más del montón y sus coches si bien son bastante nuevos y con estructura para discapacitados, lo cierto es que sus asientos son verdaderamente incómodos, el mantenimiento de las unidades casi nulo y hasta el faltante de matafuegos en algunos micros preocupa. Sin dudas los 88 actuales son micros que fueron hechos para servicios para capital o el Gran Buenos Aires y no para un viaje de 30, 40 o 100 kilómetros. A todo ello debe sumársele otro factor que cada día se pronuncia aun más: el incumplimiento de los horarios, principal queja de los usuarios.

Ciertamente el asunto no es nuevo y responde a algo que marcamos hace un tiempo, y es que, mientras el eficiente servicio de combis va por autopista en una hora y media a la capital, desde su salida en Once los micros de la "lobera" como se la conoció alguna vez comienzan una carrera de obstáculos: semáforos cada 200 metros por Avenida Rivadavia primero hasta Ramos Mejía, y luego por la Brigadier Juan Manuel de Rosas. Todo ello sin contar además las paradas, las subidas, las bajadas de pasajeros que viajan atestados en un servicio inficiente por donde se lo mire.

Así, calcular certeramente el tiempo de un recorrido de 70 kilómetros desde Once a Cañuelas es prácticamente imposible. Y hoy, la mayoría de los pasajeros que suben en nuestra ciudad bajan en el campo o en Cañuelas. Otros pocos seguirán hasta Virrey del Pino o González Catán... Pero no más de ahí. Ahora bien, la pregunta es si por ser más económico que una combi que sea los usuarios se merecen tanto maltrato y tanto incumplimiento. Y está clarito: si el micro llega tarde no va a salir temprano.

Allá por el año 2003 hubo un intento de solucionar un poco el asunto: había internos que iban de Lobos a Cañuelas y viceversa de manera exclusiva y destinados para el servicio. Pero hubo un problema: los talleres estaban, y lo siguen estando, en el kilómetro 35 en cercanías a González Catán. Muy lejos de nuestra ciudad o de Uribelarrea como para poder alistar otro micro cuando el que prestar servicio se rompe. Hay que esperar durante mucho tiempo el auxilio para que el micro continúe. Y masticando bronca, quienes trabajan en empleos cuya remuneración no supera los dos mil pesos.

Incluso, más aun, el servicio local entre Cañuelas y Lobos se prestaba con unidades desfasadas en años de modelos (concretamente su antigüedad está permitida en la provincia pero no en capital donde en cambio se mandaban los micros nuevos). "Así es la vida del pobre," dicen los resignados usuarios. En tanto, los choferes echan la culpa a los subsidios: "si no tuvieran las casi 20 lucas que pone el gobierno todos los meses por micro se preocuparían un poco más."

Pero hay otro asunto: Lobos es un recorrido muy poco importante para la empresa como para preocuparse. Los controles de la Comisión de Regulación del Transporte se hacen en capital solamente, aseguran choferes que conocen el paño. O acaso... ¿Quien va a venir desde allá arriba del micro?

En cambio, los que sí están controlando todo al más mínimo detalle son los nuevos dueños de la Línea Expreso Liniers: "se fijan lo que se gasta por cada unidad en combustible, miran cuantos pasajeros viajan... A ellos les interesa que el número cierre", aseguraba un colectivero en diálogo con un pasajero en una amigable charla despertada por la pregunta de por qué iba despacio el colectivo en la ruta ayer jueves por la noche.

Lo concreto es que ahora el 88 tienen nuevos dueños. Se trata de otra empresa de colectivos de la Matanza: la Transporte Ideal San Justo, una empresa que incluye las líneas 96 (Pontevedra-González Catán-Contitución) 185 (Pompeya Laferere) y otras adquisiciones recientes que figuran como empresas separadas como la línea 49 (San Justo primera Junta) la 4 (desde Liniers a Correo Central), y la 86 (González Catán-La Boca). Todas ellas tienen algo en común: son líneas urbanas y surcan las avenidas del partido de la Matanza, con lo cual, quizás el recorrido a Lobos no les interese demasiado. Y ninguna de ellas es una línea que se pueda decir que sea "modelo", precisamente. Detrás de ello, dicen, está el jugoso subsidio del gobierno.

"¿Y qué? ¿Nos vamos a quedar sin micro?" Pregunta de uno de los pasajeros. "Tal vez no", pero en medio de todo el asunto está claro que hay un dejo de duda. No obstante, está claro que el servicio a Lobos hoy por hoy se cumple de compromiso, porque hay un subsidio que lo ampara. Quién sabe... A lo mejor sin los subsidios tal vez el 88 ya hubiese dejado de venir a Lobos.

Es que los subsidios acaso tienen esa sensación ambígüa: hacen que el transporte sea ciertamente accesible para los que menos tienen, pero, a la vez se termina convirtiendo en coto de caza de grupos empresarios que hacen negocios a expensas del estado.

Hoy, el mal servicio del 88 no es preocupación de los concejales que alguna vez de manera tibiamente manifestaron su preocupación por el servicio ferroviario. Sucede que con los subsidios hay dos tipos de usuarios: el pobre, que no puede costearse otra cosa para viajar y el que viaja a horario pagando lo que no el estado.

Desde aquí nos parece lógico que se subsidie el transporte, si ello posibilita su bajo precio, pero está claro que los controles se deben hacer, y en eso las autoridades municipales deberían moverse. Que el recorrido del 88 no sea licitado por el municipio como sí sucede con el Expreso Empalme Lobos no quiere decir que pueda escapar al control de nuestros funcionarios locales. Si el subsidio está, la línea 88 debería cumplir como mínimo con el servicio que presta a horario sin dejar en el invierno a chicos escolares en las entradas de los campos pasando frío, lluvia o cualquier otra inclemencia climática y encima llegando tarde a lo más importante, que es a aprender.

Tampoco sabemos en qué quedó la iniciativa de la línea Lobos-Monte hacia Cañuelas. Al menos la empresa de Avagnina, presta un servicio bastante más eficiente hacia Roque Pérez y Monte y con micros más decentes y limpios... Aunque no sean tan nuevos como los del 88.

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