Análisis: el acto que Sobrero esperaba
Imagen y semejanza: el mismo gesto. Randazzo observa
La visita de alguno de los dos Kirchner en Lobos era muy esperada. De hecho, hace mucho tiempo que Sobrero seguramente quería que el "pingüino" o la "pingüina" (como dijo el propio Néstor cuando no se sabía si su esposa iba a ser la candidata a presidenta) vinieran.
Para ello, se habló y mucho de la inauguración de los barrios Blanco y Celeste, o cualquier obra de cierta envergadura. La llegada de los K, era como una suerte de frutilla del postre frente a tanta cantidad de desfile de funcionarios provinciales que, de alguna u otra manera tienen a Lobos como un lugar al que no pueden dejar de ir durante una determinada gestión. Randazzo, De Vido, el propio Scioli (que vino varias veces) hasta otros funcionarios de segundas y terceras líneas que venían marcando aquello en lo que el intendente Sobrero tanto recalca de la articulación.
Más de una vez se suspendió alguna que otra inauguración importante para tratar de ajustarla a la visita de los Kirchner. Por eso, tal vez en su discurso, el propio Kirchner dejó un saludo especial de parte de la presidenta. Si hasta algunos periodistas locales se mostraron ansiosos en ello como el caso de Carlos Jáuregui quien le preguntó a Kirchner luego del acto sobre una visita de la mandataria.
Por eso, si bien fue "Tacho" el anfitrión, su emoción arriba del escenario pareció marcar que el agasajado terminó siendo él. Su discurso, en definitiva, terminó siendo un acto de agradecimiento de uno de los seguidores más fieles que tenga el ex presidente: Sobrero siempre fue kirchnerista, algo que no todos los que estaban sentados al lado del ex presidente pueden exhibir como es el caso del intendente de Berazategui, Juan José Mussi.

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