domingo, 2 de mayo de 2010

Quejas por los atrasos constantes en la línea 88

Aunque sus micros pueden presumir de ser bastante nuevos (la mayoría de ellos con algunas ecepciones) y hasta de tener GPS incorporado, lo cierto es que el cumplimiento de los horarios de la Línea Expreso Liniers deja bastante que desear. En muchos casos se registran atrasos de casi una hora debido, fundamentalmente a que los horarios diagramados resultan de irregular cumplimiento debido a lo extenso del recorrido y a la gran cantidad de paradas existentes entre Lobos y Once.

Está claro que quienes usan el servicio no lo hacen para viajar a la capital: muy por el contrario casi todos los pasajeros que suben en Lobos bajan en Cañuelas incluso para continuar recorrido con otro medio de transporte como lo es el tren. Otros pocos siguen hasta entre los kilómetros 50 y 29 de la ruta 3, concretamente a las localidades de Virrey del Pino, Gonzáles Catán y Laferrere. Y prácticamente nadie sigue hacia la capital. Concretamente, esto se debe a que, dicen, el recorrido es muy lento y lo que antes era una ruta ahora es una avenida: con sus semáforos, paradas cada 200 metros y los frecuentes embotellamientos que, en definitiva ponen en jaque el cuplimiento de los horarios. Todo ello sin contar las manifestaciones ocasionales que complican aun mas el asunto.

Ciertamente, por ello, hay quienes consideran que, lo ideal, sería que la línea 88 opere los servicios que van y vienen de Lobos sólo desde Cañuelas en vista que así existiría un horario regular que no esté sujeto a los vaivenes de las peripecias que supone el tránsito desde Cañuelas hacia la capital "por abajo", es decir en un recorrido que no va por autopista.

Como hemos dicho, viajar hacia capital en micro es y dejó de ser una costumbre de los lobenses: o se lo hacen combi por autopista a un costo superior a los 20 pesos y o se lo hace por sólo 5 pesos a través del ferrocarril que, aun con sus problemas y descuidado estado de las formaciones sigue siendo un medio de transporte que puede cumplir con un poco más de facilidad el horario de los diagramas.

Hoy, según pudimos comprobar, llegar a once en 88 demora casi cuatro horas, mientras que el tren lo hace en aproximadamente tres. En tanto a la misma 88 a Cañuelas apenas le lleva 45 minutos: sólo quince más que una combi y a un valor que es la tercera parte de la misma: el micro cobra $ 4,50 y la combi $ 16. El problema radicaría así en que si los micros que vienen desde once no debieran sortear el tránsito de las interminables avenidas de la capital y La Matanza, al menos llegaría a horario a la terminal de Lobos para poder salir como corresponde luego de Lobos a Cañuelas: a horario.

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