El cambio de estrategia electoral de la Unión Vecinal Conservadora que ahora mira al PRO
"Lobos presente" era el slogan de campaña del Frente para la Victoria o en su defecto el Partido Justicialista cuando ganó por primera vez las elecciones aquella lista electoral que encabezaba el actual intendente de Lobos, Gustavo Sobrero. La referencia era clara: alinear a la administración comunal con el mismo color político que la provincia y nación. Era la muestra clara de que la gestión Sobrero iba a versar sobre la base de una comunicación aceitada con el poder central y, prueba de ello, es que las obras más importantes que se hicieron en Lobos (consideraciones u objeciones que puedan haber hecho en este caso los conbservadores serán motivo de otro momento de reflexión) vinieron en definitiva del gobierno de los Kirchner.
Esa parece ser la lección que durante todo este tiempo dejaron los actos eleccionarios a una Unión Vecinal Conservadora que siempre creyó en la independencia vecinal y en mostrarse a la ciudadanía de Lobos como una opción de un grupo de personas cercanas, "vecinos" valga la redundancia, que se encargarían de hacer una administración eficiente. Para aquellos que creían en el comité Eulogio Berro que la gestión Sobrero iba a terminar en su primer período como la de Manín, el argumento de seguir siendo una fuerza vecinal sin alianzas electorales era fuerte porque se temían una decantación del actual gobierno comunal en su anterior período.
Pero no fue así, y, al menos en el frente electoral, el sobrerismo vio un fuerte apoyo en las urnas ganando todas y cada una de las elecciones y hasta obteniendo una mayoría absoluta en el Concejo Deliberante. Si en cambio, analizamos las razones por las que en su momento la UVC llegó al poder veremos hoy a la distancia que hubieron una serie de hechos que ayudaron a que los conservadores efectivamente llegaran y no significa esto quitar méritos a los triunfos electorales que hace casi diez años supo cosechar.
En primer lugar la mala administración de Manín: sus deudas, los problemas con el acceso a la laguna, sólo para dar cuenta de ello y el consecuente retiro del apoyo del peronismo central al local sin un apoyo contundente hacia sus entonces candidatos no muy emparentados con el menemismo. Antipáticos respecto de la administración Manín, la ciudadanía local hizo un giro encontrando en el entonces caudillo Juan Erriest, una figura que prometía austeridad en las cuentas del municipio, pago en término a proveedores y por ende a los municipales: la gente se desentendería de la alineación con el poder central y cortó boleta.
Al cabo de cuatro años, y conforme con las cosas, los vecinos vieron nuevamente en la administración de la UVC esos atributos frente a una UCR que no capitalizaría ir prendida del ex presidente Fernando de la Rúa de ese mismo partido. Pero serían años difíciles. Y el país llegaría finalmente a que muchos consideran la peor crisis que le haya tocado atravesar. Para la UVC su gobierno en el municipio resultó exitoso: sobrevivieron con las cuentas a flote y hasta hubo reconocimientos institucionales a ello.
Pronto, el electorado sentiría que el pueblo se encontraría estancado por más crisis que hubiera habido y acusando que el asfalto, que tanta adhesión supo causar, en realidad se trataría de una obra de los vecinos y que en el tintero la UVC había logrado poco "de arriba." Sobrero, en 2002, llegaría acompañado de un rosario de promesas: la de traer obras, concreciones, realizaciones y todo aquello que en Lobos estaba faltando. Y para jugársela, prometía que el suyo iba a ser el mejor gobierno de la historia. Por ese entonces, la figura de Sobrero no prefiguraba para muchos una opción segura. De esto se desprende la gran paridad lograda en las elecciones a intendente contra Daniel Zabalo. Del otro lado, Víctor "Vitucho" Mansione, no tuvo mucho por hacer: corría con un lastre pesado que era el de De la Rúa (que tuvo que irse de la peor manera de la presidencia y con el antecedente de Alfonsín).
Más tarde, y ya fuera de los temores de que el gobierno sobrerista terminaría como el de Manín sobrevendría una primera elección con un intendente ganador, pero sería dos años más tarde en que su adhesión superaría todas las expectativas y logró lo que antes no pudo: quedarse con la mayoría absoluta y ser el intendente más votado luego de la democracia. Mucho más aun, el carro ganador de Sobrero hizo que en Lobos este fuera más votado que la propia Cristina Kirchner y en tanto conservadores y radicales sólo tuvieron que quedarse viéndola de afuera.
Sólo en las últimas elecciones el oficialismo perdió fuerza, pero su poderío igual siguió intacto: aun con una gran antipatía al matrionio Kirchner de muchos lobenses, Sobrero -como candidato a concejal por una banca a la que nunca asumió- ganó en Lobos pidiendo también el apoyo para el matrimonio presidencial (no logrando este último objetivo) aunque demostrando su poderío. El PRO y De Narváez se llevaron el escalafón nacional y provincial dejando en Lobos un río revuelto de dos listas: la de Cardoner y la de Lucho Jorge. A la primera no le faltó tanto quizás para pellizcar un concejal que se lo llevó la UVC y la segunda tal vez le haya empañado ese objetivo. De estos dos, tampoco habría que descartar que la UVC podría haber tenido alguna fuga de votos hacia Cardoner o Jorge. La UCR, en tanto, volvió a ser revalorizada tras la muerte de Alfonsín y una metabolización del pasado en la que el valor que su figura se resignificó sin olvidar el "No Positivo" de Julio Cobos.
Seguramente, Patricio Walsh tenía sus buenas razones para darle al menos el segundo lugar en una lista de alianzas al ex colaborador del actual intendente. Sin embargo, buscando seguir puros, los conservadores creyeron en que, siguiendo como agrupación vecinal no tenían la necesidad de jugarse por los de arriba y sin necesidad de definirse como de centro derecha y buscando siempre "el voto independiente" que ya casi ni se conoce.
Por eso ahora, parece que la UVC ha rescatado una enseñanza de todos estos últimos procesos electorales. Sus referentes saben ahora que deben ir prendidos de la mano de los de arriba. No lo dijeron, claro está, pero se ve que ahora así lo sienten. Es cierto que falta mucho para las futuras elecciones, que no se sabe que rumbo tomará De Narváez: si sigue con Macri, si lo hace por su propio camino en medio de un escenario en el que ahora todos quieren ser presidentes. Pero está claro, que es inevitable para los "boinas coloradas" ir empezando a armar el camino, que uno de los sectores que siempre estuvo ligads a ellos cuentan con una UCR que puede también arrastrar votos de Julio Cobos.
Con una alianza con el PRO, y con un Mauricio Macri, De Narváez y en una línea recostada a la derecha, muchos entienden ahora en la Unión Vecinal Conservadora que es hora de inscribirse en un proyecto más amplio, que le aporte estructura y hasta quizás algun banca de diputados provinciales.
Pero está claro que esto tampoco lo hace todo: enfrente está Sobrero y es bien claro que la UVC deberá empezar a trabajar en una figura de un algún líder fuerte. ¿Guillermo Re? Esa parece ser una apuesta de muchos, incluso la de un semanario local que le dedicó un espacio especial en la visita de Macri y ubicando su foto en la misma línea del título cuando habitualmente lo hace siempre debajo de este. No obstante, y como indica la experiencia, es probable que Re no decida exponerse demasiado públicamente si es que el terreno no esté preparado. Es que no es la primera vez que se habla de su nombre y este finalmente decanta su participación.
Como bien dijo algun simpatizante sobrerista: "no es ninguna novedad decir que ahora los conservadores se alinean a la derecha porque siempre estuvieron ideológicamente ahí", y sin embargo, lo novedoso pasa en realidad por el cambio de una estrategia electoral que antes no se había dado en virtud de una prudencia que hoy no puede darse el lujo de tener. Un buen puñado de años le llevó a la UVC entender eso. Y aunque digan que no han hablado con Macri de alianzas electorales, está claro que ya están trabajando en eso. Sólo los avatares del país podrán cambiar eso. Pero si están trabajando para ser gobierno como dijo Horacio Zabalo, el sentar a Macri en su misma mesa es una muestra de ello.

1 comentarios:
Muy buen analisis, sin perder nunca el enfasis y el centro en la uvc. falto a mi parecer ser un poco mas contundente en decir que el giro del purismo vecinalista e "independiente" a la derecha del conservadurismo es clara muestra de buscar aire en el espacio ideologico que mas le cabe, aire que les permita salir de la decadencia electoral y politica que este giro a mi parecer no hace mas que acentuar.
Publicar un comentario