miércoles, 14 de abril de 2010

Carlos Jáuregui responde a una carta de lectores del preparador físico de Everton de La Plata

Estimado Profesor Vivaldo:
Me hubiera gustado enormemente abordar este tema mano a mano con usted, café por medio, porque estoy convencido que si a ambos nos apasiona el fútbol como deporte, como juego aún dentro de la competencia, nos pondríamos de acuerdo para combatir cualquier actitud o accionar que no tenga que ver con la esencia del fútbol.
 
Leyendo atentamente su nota, lo que más me preocupa es que un conductor natural de un grupo como lo es usted desde la función que cumple, esgrima que en nombre de una expresión indebida de un protagonista de un partido de fútbol (en este caso el actual técnico del Deportivo Coreano), se tenga que "bancar lo que venga" aunque eso que venga sea lo que vimos el domingo en esa cancha que, sin culpa alguna de Everton que esto quede claro, han designado para que los equipos platenses jueguen allí de locales.
 
Profesor, si usted pudiera repasar las imágenes que yo he visto diez veces en el canal donde trabajo, es muy posible que modifique al menos algo de su pensamiento respecto e este hecho que me dejó muy acongojado pese a que tengo 50 años y llevo 35 en el periodismo, porque pocas veces ví golpear con tanta alevosía a un ser humano tirado en el piso. Antes de esa paupérrima escena, profesor, hay registradas con toda claridad, acciones violentas de algunos jugadores de Everton, propias de una riña callejera. Una patada alevosa del jugador Luque al 9 de Coreano, y un pisotón del mismo jugador al jugador número 8 de Coreano estando éste en el piso. ¿Estos no son también claros ejemplos de incitar a más violencia, estimado amigo?. ¿El fútbol necesariamente en los tiempos que corren tiene que dirimirse a las trompadas, a las patadas o golpeando a la gente aunque esté en el piso como si fueran enemigos de guerra?. ¿Los escupitajos y los agravios verbales vengan de donde vengan y sean contra quien sean, ¿deben permitirse bajo esa absurda justificación de que son el folclore del fútbol?. ¿Realmente usted lo cree así?. ¿En nombre de folclore del fútbol se puede justificar toda ofensa a jugadores, entrenadores, médicos, árbitros y hasta representantes de la prensa?.
 
Estoy seguro, profesor, que usted no piensa así de ninguna manera, lo descuento, porque si se ha involucrado en el fútbol, es precisamente porque tiene muy en claro cuál es la esencia de este juego y su aporte nada tiene que ver con la violencia.
 
Yo nunca he creído en la objetividad plena del periodista porque considero que cada opinión o juicio de valor que hacemos tiene su carga de subjetividad. Pero además, profesor, en este caso he relatado lo que ví el domingo y lo que supe durante la semana consultando a colegas de esa ciudad, que insistían una y otra vez con que al finalizar el partido Luque se cobraría la ofensa de Philipp.
 
El tema, me parece, pasa por determinar si el "vale todo" domina al fútbol. Y si es así, entonces, estimado Vivaldo, tendremos que resignarnos a que cada partido sea un presagio de batalla campal para dirimir, sin la pelota en el medio, quién es más guapo. Triste manera de ir matando a un juego que debería motivar a otra cosa muy diferente, ¿no lo cree usted?.
 
Yo me sigo preguntando cómo es posible que no hubieraun veedor en un partido definitorio como el de ayer, y no creo perder la objetividad con ese interrogante. ¿No se lo hubiera hecho usted si la cuestión hubiera sido al revés?.
 
Decididamente no comparto en lo más mínimo el "ojo por ojo, diente por diente" para el fútbol, el menos para el fútbol que a mí me apasiona. Ojalá no sea muy diferente al que lo moviliza a usted a trabajar en este club que creo sinceramente tiene por vivir muchas jornadas felices en cuanto sus protagonistas comprendas que con hechos como los del domingo, no puede haber ganadores, en absoluto.
Lo saludo con todo respeto y quedo a su disposición.
Carlos A. Jáuregui

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