Llegar a los cien y vivir para contarlo: el testimonio de Celia Delacqua y el cariño de quienes la rodean
Rodeada del cariño y el afecto de sus seres queridos Clelia Delacqua no sólo llegó a los cien años: lo hizo con una lucidez fenomenal y envidiable. Esta lobense que vive desde hace ya un tiempo en el Hogar de Abuelos "El Jardín" de las hermanas Nora y Luisa Mariani cumplió la proeza que probablemente muchos de nosotros no lograremos: llegar al siglo de vida.
Al cruzar la puerta, realmente este cronista puede dar fe de que, tan bien se encontraba la anfitriona que ni siquiera pudo reconocerla entre sus hermanas. "Acá estoy", le decía a quien escribe estas líneas, feliz y guapa a la que todos conocen como la abuela "chicha."
Reconoce que, su familia ya contaba con antecedentes de longevidad entre sus antepasados. "Igual, tal vez, hoy es un poco más común eso de llegar a los cien", dice como para darle humildad al asunto. Más allá de eso, confiesa que sus ojos fueron testigos de tiempos y acontecimientos que tuvo el privilegio de vivenciar. Imaginénosmo así: el nacimiento de la TV y más tarde cuando esta se hizo de color. Además no olvidemos que en todo eso están además casi las dos guerras mundiales, y tanta historia que podría ser recreada a través de su mirada particular.
Dijo, entre otras cosas, que la buena atención de las hermanas Mariani y su personal en el Hogar donde se encuentra es una de las claves por la que pudo llegar a vivir tanto tiempo. Gran parte de su vida lo dedicó a los "trapos", contando que fue modista particular. Todo ello, con una naturalidad tal como si lo hubiera vivido ayer.
Clelia es la mayor de una familia de nueve integrantes: sus dos padres y hermanos, muchos de los cuales se fueron quedando por el camino antes que ella. Incluso, hasta nos contó -no sin cierta pena- cómo murió uno de ellos para dejar inconscientemente en claro que en una vida tan larga las tristezas (esas que dicen los médicos que también acortan la vida) tienen un lugar importante. El trabajo y la familia son los valores que la definen según lo que se desprende de lo charlado.
Nació en Lobos, vivió en Urdampilleta, continuó por Buenos Aires de casada y quiso el destino que volviera al lugar que le dió la vida con la suerte de que queda todavía algo más para recorrer. Para dar fe de lo que decimos, así se la vió a Clelia ayer:
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