Para evitar daños y raterismo adjudicatarios del Plan Federal se fueron a vivir sin la luz instalada
Rara vez la oscuridad y la felicidad suelen ser cosas combinables. Por ello, para cuidar lo que el gobierno les dió, muchos de los nuevos adjudicatarios de las casas del barrio Magnasco tomaron la decisión de irse a vivir a oscuras. En tanto, la policía no se quedó de brazos cruzados y durante las pasadas noches estuvo patrullando el lugar.
Es que, cuando muchos de los nuevos vecinos de Empalme fueron a ver cuál era la casa que les había tocado, algunos de ellos vieron desde algunas roturas y daños menores hasta la ausencia de las tapas de tanques de agua, por mencionar algunos daños. Aparentemente, esto habría pasado antes de que a los beneficiados les dieran efectivamente las llaves en el momento en que dejó de haber serenos allí. No obstante, también es un dato a tener en cuenta que las casas constituyen una cantidad importante, por lo que, al tratarse de muchas manzanas, existen muchos escondites para que los malandras se escondan, escapen o simplemente hagan de las suyas.
"Creo que esto es maldad de quienes hacen este tipo de cosas", nos dijo uno de los adjudicatarios, quien a su vez sostuvo que, "cuando la gente ya esté totalmente instalada, no sucederán este tipo de cosas." A todo esto, desde este espacio, debemos agregar que la luz seguramente también solucione este tipo de cosas. Tal como se había dicho días anteriores desde el gobierno, corresponderá a los vecinos hacer los trámites a EDEN y Camuzzi por los servicios de electricidad y gas respectivamente.
"Suponemos que son problemas transitorios, lo importante es que tenemos la casa... Para lo demás todo será cuestión de paciencia", decía otras de las beneficiarias. Por la tarde, en el barrio corrían distintas versiones. "Quien sabe, a lo mejor se trata de algunos que se quedaron con las ganas de una casa y por bronca vienen a tratar de romper", sostenía otro hombre desde el fondo de su patio todavía sin alambrado. Inclusive, hubo hasta quienes deslizaron que podía tratarse de enemigos políticos de Sobrero. Sin embargo, para otros, éstos se tratan sólo de comentarios, tal vez hasta de conjeturas de quienes buscan encontrar alguna explicación a algo que de ningun modo llega a opacar la alegría de los que hoy pueden decir que son dueños (cualquier parecido con alguna publicidad es pura coincidencia). Para éstos últimos, el estar sin luz o sin gas es apenas el último precio que tienen que pagar para una vida feliz que recién comienza, o que, simplemente, les recuerda lo que alguna vez fue no tener casa propia.
Pensando en las reformas
Como se sabe, los adjudicatarios pagarán lo que se trata de una verdadera cuota social que irá a parar a un fondo con el que se espera que el municipio construya nuevas viviendas. Pero hasta tanto deban empezar a pagar, los adjudicatarios tendrán un plazo de tiempo hasta la primera cuota de cerca de dos años. Lo que se busca con ello es que los vecinos hagan las modificaciones y/o construcciones mínimas complementarias y necesarias a las viviendas.
Por ello, muchos planifican, sueñan, diagraman, imaginan, piensan y observan: está claro que las casas son más o menos todas iguales, por lo que hará falta adaptarlas a las necesidades específicas de cada familia.
Los que buscan nuevas oportunidades
Entre los que tienen sus casas, entre los que ya estaban de antes y entre los que ven en el lugar una zona de desarrollo urbano, ya hacen cuentas de cuáles son los rubros que podrían andar. Está claro que la zona no serán simples viviendas. Los servicios, almacenes, kioscos para salir del apuro y hasta alguna tienda son los rubros en los que muchos ven chances de sacarle provecho a la vecindad. Lo más importante, es que mcuhos destacan que la mayoría de los que han llegado allí son gente de trabajo, asalariados, peones o pequeños emprendedores. Todos pueden ser vistos como potenciales clientes.
Es que, cuando muchos de los nuevos vecinos de Empalme fueron a ver cuál era la casa que les había tocado, algunos de ellos vieron desde algunas roturas y daños menores hasta la ausencia de las tapas de tanques de agua, por mencionar algunos daños. Aparentemente, esto habría pasado antes de que a los beneficiados les dieran efectivamente las llaves en el momento en que dejó de haber serenos allí. No obstante, también es un dato a tener en cuenta que las casas constituyen una cantidad importante, por lo que, al tratarse de muchas manzanas, existen muchos escondites para que los malandras se escondan, escapen o simplemente hagan de las suyas.
"Creo que esto es maldad de quienes hacen este tipo de cosas", nos dijo uno de los adjudicatarios, quien a su vez sostuvo que, "cuando la gente ya esté totalmente instalada, no sucederán este tipo de cosas." A todo esto, desde este espacio, debemos agregar que la luz seguramente también solucione este tipo de cosas. Tal como se había dicho días anteriores desde el gobierno, corresponderá a los vecinos hacer los trámites a EDEN y Camuzzi por los servicios de electricidad y gas respectivamente."Suponemos que son problemas transitorios, lo importante es que tenemos la casa... Para lo demás todo será cuestión de paciencia", decía otras de las beneficiarias. Por la tarde, en el barrio corrían distintas versiones. "Quien sabe, a lo mejor se trata de algunos que se quedaron con las ganas de una casa y por bronca vienen a tratar de romper", sostenía otro hombre desde el fondo de su patio todavía sin alambrado. Inclusive, hubo hasta quienes deslizaron que podía tratarse de enemigos políticos de Sobrero. Sin embargo, para otros, éstos se tratan sólo de comentarios, tal vez hasta de conjeturas de quienes buscan encontrar alguna explicación a algo que de ningun modo llega a opacar la alegría de los que hoy pueden decir que son dueños (cualquier parecido con alguna publicidad es pura coincidencia). Para éstos últimos, el estar sin luz o sin gas es apenas el último precio que tienen que pagar para una vida feliz que recién comienza, o que, simplemente, les recuerda lo que alguna vez fue no tener casa propia.
Pensando en las reformas
Como se sabe, los adjudicatarios pagarán lo que se trata de una verdadera cuota social que irá a parar a un fondo con el que se espera que el municipio construya nuevas viviendas. Pero hasta tanto deban empezar a pagar, los adjudicatarios tendrán un plazo de tiempo hasta la primera cuota de cerca de dos años. Lo que se busca con ello es que los vecinos hagan las modificaciones y/o construcciones mínimas complementarias y necesarias a las viviendas.
Por ello, muchos planifican, sueñan, diagraman, imaginan, piensan y observan: está claro que las casas son más o menos todas iguales, por lo que hará falta adaptarlas a las necesidades específicas de cada familia.
Los que buscan nuevas oportunidades
Entre los que tienen sus casas, entre los que ya estaban de antes y entre los que ven en el lugar una zona de desarrollo urbano, ya hacen cuentas de cuáles son los rubros que podrían andar. Está claro que la zona no serán simples viviendas. Los servicios, almacenes, kioscos para salir del apuro y hasta alguna tienda son los rubros en los que muchos ven chances de sacarle provecho a la vecindad. Lo más importante, es que mcuhos destacan que la mayoría de los que han llegado allí son gente de trabajo, asalariados, peones o pequeños emprendedores. Todos pueden ser vistos como potenciales clientes.



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