domingo, 31 de enero de 2010

La lógica de la locura en la historia de Redrado

¿Estamos todos locos? Parece que sí. Primero querían que Redrado (Titular del Banco Central) renunciara, luego, cuando finalmente lo hace, Don Aníbal dice que no le aceptarán su renuncia. A ver... Pasamos de la supuesta cuestión de obviar la Ley, y despedir a Redrado para luego, solicitar que se decidan dar los pasos que, en un principio se habían rechazado.

Sin dudas se trata de una historia de muchas incongruencias. Por un lado, la Ley nos habla de la autonomía del BCRA, por el otro, hace falta que el Congreso de la Nación haga una recomendación no vinculante para que el gobierno después haga lo que le parezca y así. Entonces... El Banco Central... ¿Es autárquico o no lo es?

Pero lo curioso es que todo ese juego es una curiosidad: en el gobierno no son tontos. Porque el no aceptarle la renuncia a Redrado significa la cuestión de obligar al vicepresidente Julio Cobos y compañía a que defina su postura. Como si se tratase de un consultor privilegiado la ecuación no es otra que la de buscar perjudicar la imagen del vicepresidente. No es que esté mal. En realidad se trata de una jugada política.

Para Cobos, pronunciarse a favor de que Redrado se quede, le traerá problemas a éste con la UCR y la Coalición Cívica, y, si en cambio decide lo contrario, se lo mostrará como un conspirador contra el gobierno con esa idea de oponer por oponerse. Todo un dilema porque en realidad no es una cosa de locos. Después de todo, si lo entendemos así, Don Aníbal demostró que, de tonto, no tiene nada.

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