Reflexiones del Servicio Municipal de Abordaje de la Violencia Familiar
25 de Noviembre , Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer.
La violencia puede ser abordada desde múltiples aristas, ya que el modelo presente de nuestra sociedad está reforzando el uso de la fuerza para resolver los problemas. No cabe duda que es un problema en extremo complejo y que obedece a múltiples causas, ya sea de índole social, económica, jurídica, psicológica, cultural, biológica, y por consiguiente debe ser tratado con todo el rigor que amerita.
En diciembre de 1999, se declara al 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Su origen se remonta a 1960, año en el que las tres hermanas Mirabal (R. Dominicana) fueron brutalmente asesinadas por su activismo político.
La Declaración de las Naciones Unidas acuña la siguiente definición, hoy ampliamente aceptada, de este tipo de violencia:
“Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la vida privada.”
Desde el “Servicio de Abordaje de la Violencia Familiar”, se trabaja específicamente sobre la violencia que se presenta en el ámbito privado, lo que se denomina violencia intrafamiliar o doméstica. Al tratarse de situaciones que se vivencian en el seno de algunos hogares son de difícil visualización, ya que tales hechos y modos de relación han permanecido ocultos durante siglos. Nos ocuparemos aquí de la violencia ejercida del hombre hacia la mujer, sin desconocer que puede presentarse bajo otras formas, como violencia cruzada (donde se ejerce mutuamente), la violencia de mujeres hacia hombres, de padres hacia hijos y de hijos hacia padres.
La violencia doméstica, generalmente se presenta en tres fases; la primera de “acumulación de tensión”, donde las actitudes violentas se dan principalmente hacia objetos, a través de portazos, etc. Comienzan los insultos en la pareja, la mujer se siente responsable por el abuso verbal y físico que va en aumento. El violento se pone obsesivamente celoso y trata de controlar el tiempo y el comportamiento de la mujer, intenta aislarla de su familia y amistades, argumentando que “los de afuera son de palo”.
La segunda fase sería el “episodio agudo de violencia”: aparece la necesidad de descargar las tensiones acumuladas, llegando la situación de violencia a su punto máximo.
Por último comienza la denominada “etapa de calma, arrepentimiento o luna de miel”, aquí vuelven las muestras de amor, tras el arrepentimiento el golpeador puede responsabilizarse en parte por el episodio y prometer que no volverá a suceder.
Si no hay pedidos de ayuda e intervenciones eficientes el proceso vuelve a comenzar acrecentándose cada vez.
Por lo anterior es necesario saber que el amor no debe doler. El amor implica confianza, protección, respeto a los gustos del otro, comunicación, caricias, ayudas al crecimiento emocional y espiritual. Consiste en compartir la vida con alegría, dialogar sobre las diferencias y preferencias, y respetar la integridad física, moral y espiritual de la persona amada.
“Servicio Municipal de Abordaje de la Violencia Familiar”
Funciona en el Hospital Zonal de Lobos, pabellón de Psicología y Rehabilitación.
Consultas: Miércoles de 8 a 12 hs
Lic. Soledad Mongiardini Lic. Diego S. Diaz
MP: 25.289 MP: 25.419