sábado, 21 de noviembre de 2009

“D10S HA MUERTO” Friedrich Nietzsche-

Por Mario Dieguez:

La escena se desarrolla en Los Angeles, Estados Unidos de Norteamérica. René Pérez, más conocido por el alias de “Residente”, vocalista de un grupo musical llamado Calle 13, se pasea con una remera luciendo la inscripción “Chávez nominado Mejor Artista Pop”. Luego se la cambia y muestra otra que dice “Uribe paramilitar”. Tal como se esperaba, Calle 13 recibe el famoso premio MTV Mejor Artista Urbano (no es un dato menor en el ambiente de la música). A la hora del discurso que, generalmente, es de agradecimiento, “Residente” dice –entre otras cosas- que “Mercedes Sosa cantará por siempre”, que el señor “Gobernador de Puerto Rico es un hijo de puta”, y finaliza rindiendo un categórico homenaje al “filósofo argentino Diego Armando Maradona”, adhiriendo indubitablemente al discurso del Director Técnico de la selección argentina de fútbol, tras la victoria frente a Uruguay por las Eliminatorias para el Mundial de 2010. Allí, en Los Angeles, en las narices del Imperio Tecno Capitalista, René Pérez también dijo: “que me la chupen”. Por supuesto y como corresponde, todo esto fue debidamente censurado por la TV estadounidense.

Así como René Pérez catalogó sin medias tintas a Maradona como Filósofo, alguien podría dudar de que éste lo fuera. Tal vez ni siquiera pase por la cabeza de Maradona la idea de serlo. Pero no es eso lo importante: yo creo que Maradona es más que un filósofo. Veamos por qué.

A partir de su obra La Razón Populista, Ernesto Laclau se apropia del lenguaje del Imperio Capitalista, se adueña de un término usado como adjetivo peyorativo (vinculado a “la plebe” de Nietzsche, a la “barbarie” de Sarmiento) y sitúa al Populismo como Objeto de la Política, con su correspondiente sustento teórico filosófico. Tal tesitura, le valió la crítica de una parte de la izquierda esquemática de la Argentina, que asimiló al Populismo como una lateralidad y hasta como un devenir del Peronismo, en cuanto dique de contención de las masas ávidas de “socialismo en serio”. Sin embargo, lejos de pretender analizar críticamente los postulados de Laclau -aún cuando podría tomar partido tranquilamente por ellos-, y usufructuando mi condición de embozado merodeador de los arrabales del pensamiento, voy a aprovechar el Objeto construído (el Populismo) para realizar un humilde experimento intelectual.

Cuando Nietzsche afirma “no hay hechos, hay interpretaciones”, podría estar queriendo decir que un hecho Es sólo la interpretación que hacemos de él, es decir, no hay otra interpretación más que la mía, o las cosas son así porque yo las interpreto de esa manera, o, por decirlo más crudamente, yo tengo la verdad. Pero es muy cierto lo que dice José Pablo Feinmann: “La verdad –y Foulcaut habrá de demostrar brillantemente esto- tiene que ver con el poder para imponerla. Hay un momento en que el vértigo de la interpretación se detiene: cuando una verdad tiene el poder de imponerse a las otras. Y esto se resuelve en el campo de la praxis política”. A esta altura, alguno podrá preguntarse: ¿y qué tiene que ver todo esto con Maradona? Sigamos.

En tanto poseedor de la Verdad, el Capitalismo nos interpretó su crisis como algo que evolucionó de la periferia hacia el centro. Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Kirchner en Argentina, Evo en Bolivia (el Populismo objetivizado por Laclau) y mucho después, recién ahora, la debacle estadounidense, que hasta derivó en la elección de un Presidente afroamericano. Se equivocó Marx en el Sujeto histórico: no fue el proletariado quien derrumbó al Capitalismo, sino su propia esencia constitutiva: el Dinero. Pero nos equivocamos nosotros si consideramos que esta gran crisis financiera es al mundo, lo que fue la Revolución Francesa a la vieja Europa. El Populismo, en América Latina, deviene de la crisis del Capitalismo, pero sólo se apropia del Poder político. El Poder económico, sigue en manos del Imperio. De allí es que me arriesgo a definir al Populismo en tanto Objeto político, como la tensión permanente (no sabemos hasta cuándo) entre las interpretaciones opuestas del Poder político (los gobiernos surgidos democráticamente en el Cono Sur) y del Poder económico (los Estados Unidos y algunos de sus aliados Europeos). Si volvemos al “campo de la praxis política” del que hablaba Feinmann, podemos explicar el incalculable valor que tiene para el Poder político de la Argentina la sanción de la Ley de Medios Audiovisuales, tan resistida por el Poder económico: se trata, nada más y nada menos, que de la interpretación que damos a los hechos, es decir, de la Verdad.

Y acá si, volvemos a Maradona. Orgullosamente argentino, como San Martín, el dulce de leche, la birome, el Che, Evita y el colectivo. No es poco lo que hace el Poder económico, para resolver a su favor la tensión con el Poder político y que acabamos de definir como Populismo. Son interpretaciones contradictorias y simultáneas. Tal como sucedió con los dichos de Maradona. Mientras los medios monopólicos, en cuanto interpretadores del Poder económico, piden su cabeza como Salomé a la del Bautista, un artista pop (René Pérez), ante los ojos y los oídos del Imperio, lo instituye filósofo. El vocalista de Calle 13 pone en evidencia la flagrante contradicción de las interpretaciones y le pone nombre y apellido: Diego Armando Maradona. Y lo convierte en Sujeto del Populismo.( Nos queda la duda si lo quiso de esa manera). Pero el “que me la chupen”, no sólo manifiesta la tensión irresuelta entre las interpretaciones (el Populismo Objeto político), sino que supera el concepto laclauniano limitado a la política y lo extiende hacia otros ámbitos de lo humano, como el deportivo, el artístico y el cultural en tanto costumbres y hábitos de vida, atentos al conocimiento generalizado que se tiene del Maradona pre existente al Sujeto recién creado. Nombre vuelto en sí mismo interpretaciones contradictorias en tensión, podemos decir –como Nietzsche- “D10S ha muerto”, para surgir Sujeto del Populismo.

Futbolísticamente hablando, la Eliminatoria devino Clasificación. Esta puede devenir éxito, o fracaso. Depende de la construcción de los protagonistas y esto incluye, por supuesto, a los otros competidores (Poder político) y también a las necesidades del Imperio FIFA (Poder económico). Sobran ejemplos de ello. La Política transita por el mismo camino. Sigue la pulseada entre estos gobiernos que supimos conseguir –no sin sacrificios- y el Capitalismo caníbal que hoy, como ayer, necesita de la destrucción de la Naturaleza (y eso nos incluye) para convertirla en mercancía y dinero. Pero, bueno, hasta que estas tensiones se resuelvan, sólo nos resta decir: “que la sigan chupando”.

2 comentarios:

mauricio villafañe 1:46  

Excelente e inteligente la reflexion de mario dieguez, entrelazando exquisitamente concepciones politicas con futbolistas, culturales y maradonianas en perspectiva latinoamericanista, nacional y popular como tales fenomenos lo exigen y necesitan! la comparto en su extension. un abrazo para vos mario y para eduardo bobbio por su publicacion

Anónimo 21:32  

Maradona es un tipo que da lástima. Considerar que es un filósofo es la representación más vívida de la decadencia intelectual y cultural de nuestro país, la cual se ha derivado de un proceso de los valores educacionales y la apreciación por lo mundano, lo trivial y carente de contenido profundo. En nuestro país, en el día de hoy hay científicos del CONICET realizando una protesta en la calle. En el mundo, los científicos son lo más valioso de la sociedad. Acá estamos en otro planeta, prácticamente.

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