La Falta de Honestidad Intelectual del Grupo Clarín
"Un mudo con tu voz, y un ciego como yo
Vencedores Vencidos!"
-de Vencedores Vencidos de los Redonditos de Ricota-
De antemano se aclara que con estas ideas no se pretende defender al gobierno nacional. En definitiva, no me gustan ni Nestor ni Cristina, más allá de que ciertos personajes opositores hasta me llegan a gustar bastante menos.
Pero dejemos de lado los temas políticos. Vamos a hablar de periodismo estrictamente ya que presiento que en este tema puedo tener un poco más de autoridad, eceptuando a mis colegas claro está, que la que pueda tener hablando de política. Y el tema es lo que pasa con este grupo empresario -al fin de cuentas es eso- Clarín.
Si mal no recuerdo -por suerte no hay estudios médicos que ameriten lo contrario- este grupo económico fue el que en su momento fue cómplice de la dictadura militar con todo lo que ello implica.
Dicha empresa a gran escala hizo de la pluralidad de voces una palabra unívoca con la concentración económica de otros medios, imponiendo una misma agenda a varios canales, diarios y radios.
Curiosamente, de ser un simple diario o un gran diario o como quiera llamársele, Clarín es la empresa que hoy por hoy más valor tiene, después de Repsol YPF y alguna que otra más en todo el país. Algunos cálculos daban cuenta de una valuación superior a los mil millones de dólares como para que tengamos una idea de los intereses que puede representar este medio en materia económica.
De los tiempos de la Dictadura Militar y Alfonsín, la Ley de Radiodifusión de la Junta Militar tenía una característica: se les prohibía a los dueños de diarios y revistas tener licencias de Radio y TV. Como dicen muchos, uno de los pocos aspectos positivos de la Ley de aquella época.
Pero llegaría Menem, quien, apoyado en la campaña por este diario, llegaría a ser presidente. Y, como dicen, parece ser que los favores no son gratis: Menem después devolvería el apoyo permitiendo al diario Clarín comprar Canal Trece gracias a un cambio en la Ley de Radiodifusión. Seguramente, en aquella época aquel grupo económico no valdría tanto.
El tiempo pasó, y con la crisis del 2001 Clarín allí se benefició con la pesificación de sus deudas. Si hasta Lavagna hizo una Ley en la que se beneficiaba al grupo económico por considerarse como bien cultural para evitar una posible liquidación u otros problemas económicos.
Valga la pena hablar de la crisis del 2001, donde endeudado en dólares, Clarín se vio beneficiado con la pesificación de sus pasivos y apoyó al gobierno de Duhalde. Incluso, cuando se dio la conocida masacre del puente pueyrredón ante una protesta piquetera, el diario, en vez de mostrar en un principio las fotos que incriminaban al oficial Franchiotti tituló: "La crisis se cobró dos vidas", impersonalizando de esta manera un suceso que tuvo a culpables de carne y hueso. Sólo un día después, cuando el diario Página 12 mostró y contó lo sucedido apareció el testimonio fotográfico. La pregunta que me hago es si a veces la censura a los periodistas no viene también de los propios medios de comunicación en que estos trabajan. Algo tal vez peor, si se tiene en cuenta que quienes deberían comunicar lo que efectivamente pasa en la vida cotidiana lo terminan ocultando.
De la otra historia, la de los Kirchner y demás no tiene sentido hablar, ya se sabe demasiado, y, seguramente todos ustedes tienen sus opiniones. Sólo quería tratar de mostrar lo que muchas veces se defiende detrás de un reclamo que puede ser más o menos justo, pero que para exigirlo, se debe tener autoridad moral.
Lo del tratamiento de la muerte de Kosteki y Santillán sin dudas mostró lo que en efecto es el Multimedios Clarín: el ocultamiento de los culpables de muertes por razones políticas y en plena democracia.
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