viernes, 4 de septiembre de 2009

Desnutrición: el mal oculto

La conferencia estuvo organizada por OSDE que dejó en claro que además de una organización de servicios, sus inquietudes sociales la convierten en una verdadera institución en la comunidad.

El problema más urgente a resolver por parte de nuestro país: la desnutrición de las futuras generaciones

Como cronista debo decir que tal vez, la del Dr. Albino fue la conferencia más importante a la que pude haber asistido. No por ser la mejor o por encontar en ella a un médico de excelencia, sino porque esta conferencia en realidad trató y dejó en claro cuál es en realidad el principal problema que atraviesa nuestro nación que en palabras del invitado, en un momento, supo ser "la séptima potencia mundial." Y olvidémonos de la economía, del dólar, de la política y de cualquier otro, aunque, desde luego, este mal oculto en realidad los atraviesa a todos. Después de todo ninguna medida económica soluciona los problemas de un país cuando gran parte de su gente no tiene el intelecto necesario para desenvolverse.

Al escribir esta nota, la cual creo que no me deja conforme en cuanto a transmitir la importancia capital de lo que se habló el miércoles, pensaba en aquellos títulos que no debería escribir. De hecho, para qué sirve poner "Brillante conferencia del Dr. Albino", si lo importante no es definitiva su discurso sino la realidad que refleja. Espero que a ninguno de ustedes se le ocurra decir que les haya gustado esta nota cuando, si, en realidad, la misma no logra movilizarlos en pos de empezar a preocuparnos de los que menos tienen y por los que no pueden llegar siquiera a comer lo que deberían por día.

Claramente, como hubiera dicho Bob Reich, Secretario de la Administración de Bill Clinton, lo más importante de un país son sus recursos humanos. Si estos están preparados, sencillamente la mano de obra de un país será demandada y habrá innovación, mejoramiento de la calidad de vida. Los recursos humanos de un país son hasta más importantes que sus recursos naturales. Un país puede hasta tener empresas y empresarios que contribuyan en materia de dinero, pero, sin personas intelectualmente calificadas no habrá equidad social. Claro, y si esas personas ni siquiera tienen buena alimentación ni hablar.

De tal manera, fue así que el día miércoles, el Dr. Albino me dejó en claro, y creo que a todos los presentes también, que el principal problema de nuestro país ha de ser el más básico: aquel que incluso va más allá de la pobreza, y que es el de la desnutrición misma.

Desde el vamos, y sin tapujos Albino desnudó esta realidad explicándole a la audiencia cómo es que viven quienes están debajo de la línea de la extrema pobreza. En una palabra lo que es la verdadera vergüenza argentina.

La primera sorpresa de Abel Albino estuvo dada desde el vamos con la reflexión que fue disparadora de todo lo desarrollado en la conferencia. Dijo el Dr. que siempre hablamos y nos preocupamos de cómo les vamos a dejar el mundo a nuestros hijos. Pero en realidad, comentó el disertante, lo que deberíamos preguntarnos aun más es "a quién le dejamos el mundo."

Y así, despertando el interés de muchos, dijo el convocado por OSDE que nuestra sociedad está desprotegiendo a sus futuras generaciones.

De antemano, el título de la conferencia es sin dudas acertado si se tiene en cuenta las duras consecuencias que acarrea el problema de la desnutrición. Sobre todo en el primer año de vida. Baste para mencionar que, según explicó en términos claros y sencillos el profesional, "el cerebro de un niño crece en su primer año de vida a razón de un centímetro por mes, mientras que ya en el segundo año crece sólo a razón de un centímetro cada seis meses."

Lo que se pierde en ese momento, se pierde para siempre: esos sujetos no podrán lograr las competencias intelectuales que se supone que se esperan de ellos. Aquí no habrá educación que baste: estas personas están condenadas a tener que recibir ayuda de por vida porque simplemente no podrán valerse por sí mismas.

Y cabría preguntarse qué pasa cuando estas generaciones desposeídas de lo básico de la alimentación tienen hijos: ¿cómo los crían? ¿como los educan?

Sin una tierra fértil, la semilla de educación y la formación intelectual no podrá crecer. Y lo más importante para un país son sus recursos humanos, sin ellos no hay futuro. Es claro que la tierra fértil es sin dudas la alimentación a la que deberían acceder todos y cada uno de los argentinos por derecho. Precisamente si estos recursos humanos no estan peparados sencillamente un país no tiene futuro.

Lucidez intelectual del disertante

Una de las cosas que más llamó la atención del Dr. Albino además de su formación médica es su cultivación humanística. No sólo hemos visto en la conferencia una explicación bien metaforizada para hacernos entender de manera sencilla cuestiones de avanzada de la medicina moderna, también han habido reflexiones concretas sobre la realidad social del país.

Incluso, hasta la misma poesía acompañó en muchos pasajes de la disertación, con rimas que el profesional se conocía perfectamente de memoria y que sirvieron para ilustrar de manera reflexiva sus pareceres.

Método de tratamiento:

Como hemos dicho, el profesional, en su Mendoza natal lleva a cabo una experiencia bajo la sigla CONIN, mediante la cual, inspirado en otro médico chileno que aborda la problemática de la desnutrición, logra tratar a chicos de poblaciones en serio riesgo con resultados más que sorprendentes.

De hecho, Albino no es sólo uno de esos teóricos que aparecen con soluciones mágicas o con propuestas pensadas en la erudición: el profesional trabaja en la trinchera misma: es decir trabaja codo a codo con los excluídos para tratar de recuperarlos.

Así, de su experiencia directa se deriva un conocimiento y una metodología única, mediante la cual se logra combatir la desnutrición. La clave, enuncia Albino es el trabajo interdisciplinario.

Los hospitales no son un buen lugar de tratamiento para las enfermedades de los desnutridos

Además de los graves problemas que ya de por sí conlleva la desnutrición hay otros asociados. Tal vez no sea conveniente hablar aquí detalladamente de los mismos. Más bien resulta interesante pararnos en un punto: los hospitales convencionales no sirven para tratar a los desnutridos.

Desde el vamos, los hospitales en términos del propio profesional, son lugares donde conviven una buena cantidad de enfermedades y virus de por sí por el propio hecho de concentrarse en ellos muchos de esos problemas.

Encima, si a ello sumamos que los desnutridos son inmuno deprimidos, los exponemos a situaciones que podrían acentuar aun más los problemas a los que se encuentran en esa condición.

Por ello, el profesional sostiene la necesidad de generar alternativas como los centros CONIN en los que se desarrolla su experiencia, donde además de tratar niños con problemas de desnutrición, también se trabaja en prevención.

La psicología del desnutrido

Claro, los desnutridos han de tener también consecuencias psicológicas sobre sus vidas. Fotos tomadas por el médico mostraron claramente que los desnutridos siempre aparecen tristes en las fotografías y se evidencia en ellos que quizás no puedan llegar a momentos de felicidad. Los desnutridos no juegan, no se divierten y hasta no parecen saberse reír pareció sugerir el profesional.

La responsabilidad social y la del estado

El médico no dudó en cuestionar lo que muchas veces se declama desde los discursos de la política. "¿Esto es primer mundo? Pero por favor." Se respondió a sí mismo. El Papa tiene razón, la pobreza es escandalosa. Que no haya enojos.

Pero dejó Albino entrever que esta cuestión no es sólo problema del estado, al cual criticó por no tener presupuesto siquiera para pintar los hospitales que las anteriores generaciones supieron construir. Habló de despilfarro, mal gasto y doble discurso.

Pero también criticó duramente al resto de la sociedad: nosotros somos los que permitimos esto, dejó entrever. Después de todo, todos somos el estado.

"A no me interesa ni me sirve que me digan, muy bueno lo suyo doctor si ahí se quedan sin hacer nada y mirando", sostuvo. Y contó la anécdota de alguien que le ofreció una heladera usada y que no se encontraba funcionando, y que encima la debía ir a buscar la propia fundación misma...

"Todos y cada uno de nosotros deberíamos empezar a hacer algo desde nuestro lugar por humilde o pequeño que sea. Necesitamos dejar de practicar el odio que nos tenemos los unos y los otros en esta sociedad y empezar a practicar la solidaridad", expresó.

Sin preguntas

Viendo la claridad con que expuso el tema el Dr. a medida que la conferencia se desarrollaba pensaba en que sencillamente no quedaban ni había preguntas que hacer ante una realidad tan obvia y cruel como la que pasan muchos semejantes.

Y por cierto, como si se hubiese tratado de una premonición, dijo el profesional que no quería que le hicieran preguntas... Más bien, que en realidad tomemos nuestro tiempo para aprovecharlo en buscar soluciones.

Queda agregar el tinte espiritual con que habló el Dr. Albino. En todo momento habló de ética, y de Dios -esto más allá de ser un hombre de ciencia-. Quizás creo, subjetivamente que vale la pena agregar algo aquí tomando aquella idea de la Madre Teresa de Calcuta -Albino la mencionó en varios de sus pasajes aunque no explícitamente en esta idea-: cuando nuestra vida termine, todos y cada uno de nosotros seremos juzgados por Dios por lo que hicimos por y para los pobres.

Como dijo el Dr. Albino, no se puede ser feliz habiendo tanta gente infeliz en este momento, por ello se trabaja para los que hoy estan excluídos puedan en algún momento insertarse. La desnutrición es la vergüenza de este país, la cara que tal vez muchos no quieren ver.

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