lunes, 29 de junio de 2009

De nuestra editorial ¿El comienzo del fin de la era kirchnerista?

Hasta antes de que explotara conflicto del campo el kirchnerismo venía en lo que se mostraba como una espiral ascendente de logros resultados y objetivos que parecían venirse cumpliendo. En realidad, muchos sostienen que lo del kirchnerismo fue apenas la recuperación de lo que se suponía que había pasado en el 2001. En efecto, hay quienes creen que aquí se pasó una primavera que vivió más de la cuenta.

En realidad, el modelo económico del que tanto se jactó este tiempo el kirchnerismo no es una creación propia. Era una herencia de Duhalde producto del sinceramiento de una crisis que le explotó en las manos a De la Rúa como consecuencia de la crisis del menemismo. El 1 a 1 fue en verdad una de las mentiras más insostenibles que vivió este país durante diez años.

En esa época, la de Carlos Menem, nuestra moneda, respaldada en dólares, no existía sino en esos dólares. Cheques al portador cambiables por la verdadera moneda de valor propio: la extranjera. Tipo de cambio fuerte, falta de competitividad de nuestra industria.

Por ello, cuando Duhalde toma el gobierno, hereda De la Rúa la falta absoluta de reservas que sostuviera el cambio en 1 a 1: por cada peso, no había un dólar. Cavallo hizo el trabajo sucio: tomó los ahorros de la gente para respaldar la moneda y no alcanzó. Duhalde prometió devolver ese dinero que a muchos nunca le llegó y la devaluación y ausencia de dólares llevó a sustutuir importaciones. A la vez, las divisas en dólares que entraban por las exportaciones configuraban un nuevo "modelo", en el cual, el campo era una piedra angular.

Por ello, en el fondo, los kirchner no inventaron mucho. Vieron en la herencia de Duhalde una balanza comercial faborable, más dólares que entraban y menos se iban. Duhalde en ese momento aprovecha e impone las retenciones y observó en ellas una caja para financiar parte de su gobierno.

Pero el pingüino, apetitoso y voraz de ese dinero, observó que un aumento de esas retenciones podría generarle más recursos. Y aprovechó la situación, sin un campo que protestara. En efecto, disminuía la rentabilidad pero nadie se preocupaba demasiado.

De un manejo en principio austero, de a poco, nuestro ex presidente, y más tarde la presidenta, abusarían del gasto y el despilfarro del dinero. A cuenta, estatizó las jubilaciones cuando no le alcanzó con las retenciones y siguió gastando más de lo que podía generar.

¿Y el modelo?

Cabe preguntarse de todo esto, dónde es que está el modelo. Es decir, un país no puede mantenerse sólo con un tipo de cambio competitivo. Hacen falta otro conjunto de medidas que estén relacionadas entre sí. Y hoy, el país no cuenta con un modelo en otras áreas que vayan más allá del mero tipo de cambio: no hay un modelo de educación, no lo hay de seguridad como tampoco lo hay en otros órdenes.

En todo caso, la obra pública, que no deja de ser importante, se usa para tapar la ausencia de ideas en otros ámbitos. La administración Kirchner no fue capaz de poner en funcionamiento a ENARSA, aún no se sabe qué pretende hacer con aerolíneas, y ya nos sobran ejemplos de inversiones mal hechas en ferrocarriles comprando material usado y de calidad dudosa a otros países europeos.

Los Kirchner, quizás, abusaron de su suerte y siguieron enfocados en campañas electorales antes que dedicarse a resolver los problemas que acucian a la gente. Se dedicaron a construir un poder que nunca terminaron de armar para concentrarlo a costa de la fuga de dirigentes que supieron apuntalarlo en otros momentos.

0 comentarios:

  © Free Blogger Templates Spain by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP