De nuestra editorial: La ausencia de participación de la gente en la cosa pública
En oportunidad de la inaguguración del período de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante de nuestro distrito, escuchábamos a la presidenta de ese organismo, Cristina Preve, y al presidente del bloque de Concejales de la Unión Vecinal Conservadora, Patricio Walsh, pedir que la gente se acerque al Concejo o que el pueblo exija más a los concejales que vienen a ser los representantes de ese mismo pueblo. De los radicales no podemos decir nada sobre este tema, dado que no se han referido al mismo, pero suponemos que su pensamiento debe ser similar.
Palabras más, palabras menos, decía la Presidenta del cuerpo que "este es un concejo de puertas abiertas", y, al concejal Walsh decir "que la gente nos traiga sus inquietudes" y hasta que "nos exijan más." Y, precisamente, sobre estas palabras queríamos reflexionar.
Primeramente escuchar estas reflexiones nos llamaba enormemente la atención. No porque en efecto estén mal. De hecho, valoramos que se pretenda hacer participar a la gente. Pero es bueno siempre establecer algunos reparos.
Primeramente, nos parece que pedirle a la gente que se acerque al concejo es, cuando no, una tarea que revela un poco de pereza política, ya que quien se pretende político, dirigente o funcionario, no puede esperar que la gente se acerque hasta el Concejo. Más bien, nos parece que a la gente hay que ir a buscarla.
La verdad es que desde este lugar nos parece realmente difícil que por ejemplo la gente que vive en la estación de Empalme se acerque al concejo cuando no tiene siquiera el dinero suficiente para llegar hasta el hospital cuando alguien se les enferma. Nadie va a escuchar la exposición de sus problemáticas como lo hicieron aquí en LobosDiario. Sino, ¿Cómo se explica que la gente acuda a los medios a decir lo que les pasa en vez de acercarse al recinto? Sospechamos que el problema pasa porque la gente piensa que los políticos no los escuchan: "La mayoría de los políticos vienen para las elecciones", fue la afirmación de muchos que viven allí. Hay ecepciones entre algunos dirigentes, pero éstas suelen ser individuales, no institucionales.
En segundo lugar, otra de las cuestiones pasa por el hecho de que hay mucha gente que va a votar en estas elecciones de junio y no sabe exactamente qué es lo que se elije y para qué. Hay muchos que votan y que no conocen siquiera las funciones de un Concejo Deliberante, sus atribuciones, sus facultades y las posibilidades reales de solucionar determinados problemas por parte de este órgano. Nos parece que no es necesario explicar mucho más. Y en esto, creemos que hay una responsabilidad política e institucional de no promocionar las acciones que desde el HCD se realizan. En palabras del ex Juez de Faltas, Ricardo López, durante un Foro sobre el agua, dijo que "la gente desconoce ordenanzas básicas." Y agregamos nosotros que, si estas son desconocidas, entonces es difícil saber quién trabaja y quién no, o si todos lo hacen o si ninguno lo hace.
En este sentido los conejales podrán hablar de la responsabilidad de nosotros, los medios. Sin dudas el periodismo debe tener alguna responsabilidad sobre esto, dado que muchas veces se habla de temas u ordenanzas a personas que ya saben cómo funciona el Concejo Deliberante. Pero también entendemos que es responsabilidad de la escuela en las clases de Construcción de la Ciudadanía hacerlo... Pero más aun, si bien esta materia se da en el secundario, cabría preguntarnos qué es lo que se hace con aquellos que no han hecho el secundario... O con padres que saben menos que sus hijos sobre estas cuestiones.
Y un tercer punto, y tal vez uno de los más importantes, es la pérdida de los partidos políticos como genuinos intermediarios entre la gente y la dirigencia política y entre la gente y el gobierno. En efecto, los partidos políticos han dejado de ser aquellos lugares de participación masiva que fueron en el retorno de la democracia, donde todos tenían alguna que otra afiliación política y la gente no se quería quedar afuera de proponer sus ideas para construir un nuevo país.
Sobre esto, vemos que hoy los partidos políticos en su mayoría han perdido su contacto con la gente: todo se reduce al voto, a mandar una impersonal carta que se deja debajo de la puerta, a la simulación de un diálogo inexistente entre la sociedad y el estado. Los partidos políticos como actores institucionales no sólo han perdido su legitimidad, han perdido también su capacidad de escucha en la gente en momentos en que la gente sí tenía algo para decir...
Y nos preguntamos sobre los responsables de este último punto y encontramos en ello a los propios dirigentes, aquellos que deberían ser mediadores entre el gobierno y nosotros, entre nosotros y nuestros representantes. Pero este es un proceso ha llevado años. La despolitización ha contribuido a destruir a las entidades intermedias de participación genuina. Todo es rechazo, todo se convirtió en apolítica.
Por eso, consideramos, al igual que los integrantes del HCD, que es necesario que la gente vaya a ese organismo. Pero antes que esperar que la gente venga por sí sóla, habría que empezar a trabajar en restaurar la confianza perdida: habría que empezar a caminar mucho más las calles de Lobos y golpear personalmente las pueras de los vecinos y escuchar todos y cada uno de los reclamos. Y eso, insistimos no pueden ser actitudes individuales como sabemos que algunos concejales las tienen. Tienen que ser actitudes donde todo el cuerpo, donde todo el HCD y sus representantes trabajen todos juntos y no unos por un lado y otros por el otro. Sería buena la existencia de reuniones barriales a las que asistan todos los concejales a la vez y que ahí la gente vea efectivamente sus actitudes entre ellos, entre los compañeros de bloque y entre los concejales y la gente, para verlos en acción y no para escuchar sólo sus declaraciones en los medios.
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