Una anécdota sobre Pedro Abdala, el ciudadano ilustre que no quiso ser reconocido como tal
Mucho fue lo que se dijo sobre Pedro Abdala y su trayectoria, que, por cierto, respalda una intachable hombría de bien.
Pero, este humilde cronista, como ya lo han hecho mucho otros, también tiene algo para contar. Es que, Don Pedro, fue declarado ciudadano ilustre casi contra su voluntad.
Por aquel momento, quise entrevistar a Pedro sobre el proyecto del Concejo Deliberante de declararlo ciudadano ilustre y la cuestión fue que, además de no querer salir en cámara, ni haciendo declaraciones, a Pedro no le gustó la idea de que le dieran un título por lo que hizo.
No le importó la fama, ni el reconocimiento, porque en definitiva sus acciones no habían sido llevadas a cabo para eso. A Don Albadala sólo le interesaba ayudar, porque como bien dijo alguien de él, si le interesase el reconocimiento público se hubiese dedicado a otra cosa.
Vueltas van y vueltas vienen, la insistencia del en ese entonces presidente del Concejo y algunos de sus colegas pudo contra la resistencia de Abdala. Don Pedro, seguramente creyó que habría sido descortés con los concejales al no acceder a su pedido. Pero, finalmente, fue declarado ciudadano ilustre, eso sí, contra su voluntad.
El suyo, debería ser para muchos un claro ejemplo de persona, anteponiendo el bienestar de los demás al propio individualismo. Ojalá el tiempo le sepa reconocer sus méritos: siendo cada uno de nosotros mejores personas y dedicando parte de nuestro tiempo a los demás.
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