Carta de lectores: opinan sobre la inseguridad
Por Gorgias:
Desde hace algunas semanas el tema de la inseguridad ha cooptado vertiginosamente nuestra atención. Como sucedió en otras oportunidades, todo comenzó al sobrevenir un hecho delictivo habitual, cuyo intencionado tratamiento en los medios de comunicación provocó catarsis en parte de la sociedad.
A este episodio lo continúan otros hechos similares o incluso de menor entidad, todos los cuales son reflejados con "preocupación" por parte de la prensa nacional. En esta sucesión de hechos acaeció que una víctima de homicidio resultó ser empleado de la conductora televisiva Susana Gimenez quien, a raíz del hecho, escupió varias frases llamando al endurecimiento de las penas para aquellos que cometen delitos.
Al respecto se me ocurrieron algunas pocas consideraciones: por un lado pensé en tantos familiares de víctimas de la violencia, incluso en las propias Madres la Plaza de Mayo, que jamás pidieron la muerte de los homicidas de sus hijos, padres o nietos, sino justicia.
Por otra parte, pensé en aquellos intelectuales dedicados a la criminología, que se preparan durante años para construir teorías enriquecedoras para nuestra sociedad y me pregunté porque los medios de comunicación no recurren a ellos en ocasiones como esta. Ciertamente me intriga que los expertos no se encuentren en los medios para hacernos llegar sus ideas y, por el contrario, sí nos encontramos invadidos de tanta estupidez.
Sin embargo, creo que en un punto Gimenez tuvo razón al decir lo que escuchamos. Mejor dicho tuvo una razón. Esta razón es que es rica. Muy rica. Y los delincuentes que cometen aquellos delitos por los que se piden penas más duras, por lo general son pobres. Y a muchos de los ricos no les caen bien los pobres. La controversia respecto al tema seguridad esconde la lucha entre ricos y pobres.
Es por ello que las recetas por mayor seguridad reflejan una disputa por el destino de los fondos públicos. Los ricos siempre quieren mantener el status quo. Piden más dinero para seguridad aunque ello implica menos para salud y educación, piden mejor equipamiento para la policía porque desprecian las políticas sociales. Anhelan el regreso del servicio militar porque les resulta funcional la autoridad que se legitima a sí misma, en contrapartida a formar ciudadanos con pensamiento propio.
Un mínimo razonamiento nos indica que ningún país progresa con una policía fuerte e impune y una educación pobre. Ningún país se construye desde la exclusión sino al contrario. Ningún país soluciona sus problemas con los dichos de personajes mediáticos que improvisan políticas para una sociedad que sólo ven a través de sus vidrios polarizados.
Las soluciones no están lejanas: están latentes. Debemos mirar para el lado correcto y hacer valer nuestra democracia. La respuesta debe buscarse en nuestras instituciones: las universidades nos darán especialistas, las escuelas y hospitales contención y dignidad y la política social nos ayudará para evitar la exclusión.
Y para comenzar, escuchar a las personas adecuadas puede ser el primer y más importante paso.
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