El colmo del bombero (Editorial)
Sabido es que durante estos días los Bomberios Voluntarios han acudido al municipio en busca de ayuda, dado los altísimos costos que deben paliar ante la importante exigencia que supone la enorme cantidad de salidas que han tenido últimamente.
Como nuevo medio que da sus primeros pasos no podemos más que solidarizarnos con los servidores públicos ante la preocupante situación por la que atraviesan. Sabido es (de forma sobrada de hecho)
La pregunta que me quiero hacer es por qué hemos llegado a esta situación, en la que quienes se ponen sin beneficio particular al servicio de toda la comunidad son los que deben pedirnos ayuda.
Deberíamos reflexionar acerca de esto. Imaginemos que un día cualquiera de nosotros llame al cuartel general de nuestra ciudad (el numero 100) por una emergencia de vida o muerte. ¿Qué pasaría si por falta de combustible no pudieran socorrernos?
Me pregunto a medida que vamos haciendo estas líneas si la ayuda que se pide es para bomberos o en definitiva para nosotros mismos. O acaso nuestras vidas... ¿No es que no tienen precio?
¿No deberíamos ser por una vez nosotros los bomberos de los propios y verdaderos bomberos?
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